Cerdo asado tradicional con mojo criollo y especias

El lechón asado cubano es una joya culinaria de la tradición caribeña que representa la fusión de influencias españolas, africanas y taínas. Este plato emblemático se prepara tradicionalmente para celebraciones importantes como Navidad, Nochebuena y fiestas familiares, donde el aroma del cerdo asándose lentamente impregna el ambiente con promesas de festín. La técnica de cocción lenta permite que la carne absorba completamente los sabores del mojo criollo, resultando en una textura tierna que se deshace con solo tocarla.
El sabor característico proviene del mojo criollo, una marinada vibrante a base de naranja agria, limón, ajo, comino y orégano que penetra profundamente en la carne. La piel se convierte en una deliciosa corteza crujiente y dorada, mientras que la carne interior permanece jugosa y llena de sabor. El contraste entre la piel crujiente y la carne tierna es una experiencia sensorial que define este plato.
Para la presentación tradicional, el lechón se sirve entero en una gran fuente, adornado con rodajas de naranja y limón, ramitas de cilantro fresco y tal vez algunas hojas de lechuga. Se acompaña con arroz blanco, frijoles negros, yuca con mojo y plátanos maduros fritos. La carne se desmenuza o se corta en porciones generosas, asegurándose de que cada porción incluya tanto carne jugosa como un trozo de piel crujiente.
El secreto del éxito radica en la paciencia: la cocción lenta a temperatura baja permite que el colágeno se descomponga completamente, resultando en una carne extraordinariamente tierna. El mojo debe aplicarse generosamente y con tiempo de antelación, idealmente dejando marinar la carne durante la noche para que los sabores se integren completamente. El uso de naranja agria es fundamental, ya que su acidez única no solo ablanda la carne sino que aporta el sabor auténtico cubano.
Este plato representa más que una simple receta; es un símbolo de reunión familiar y celebración comunitaria. En Cuba, el proceso de asar el lechón es todo un ritual que involucra a toda la familia, desde la preparación del mojo hasta el vigilante cuidado del fuego durante las largas horas de cocción. Cada familia tiene su versión particular, transmitida de generación en generación, con pequeños secretos que hacen único su lechón.
Para una presentación espectacular, sirva el lechón sobre una cama de hojas de plátano, decorado con flores comestibles y acompañado de los tradicionales moros y cristianos (arroz con frijoles). El contraste de colores entre el dorado del cerdo, el blanco del arroz y el negro de los frijoles crea una composición visualmente atractiva que anticipa la explosión de sabores que está por venir.
En lugar de pierna entera, use lomo de cerdo cortado en cubos grandes y ensártelos en pinchos alternando con cebolla y pimiento.
Use paletilla de cerdo deshuesada (aproximadamente 2 kg) y reduzca el tiempo de cocción a 3 horas cubierto y 30 minutos descubierto.
Sustituya parte del caldo de pollo por cerveza oscura para un sabor más profundo y complejo.
Guarde las sobras en recipientes herméticos en el refrigerador. Para recalentar, coloque en una bandeja con un poco de caldo o agua y cubra con papel aluminio. Caliente en horno a 180°C por 15-20 minutos.
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