Un clásico francés con mantequilla, limón y perejil

El lenguado a la Meunière es un plato clásico de la cocina francesa que destaca por su elegancia y simplicidad. Originario de las regiones costeras de Normandía y Bretaña, este método de preparación fue popularizado en los restaurantes parisinos del siglo XIX. La técnica 'meunière' (que significa 'molinera' en francés) consiste en enharinar ligeramente el pescado antes de dorarlo en mantequilla, creando una costra delicada que sella los jugos naturales.
El sabor del lenguado a la Meunière es una perfecta armonía entre la delicadeza del pescado blanco y la riqueza de la mantequilla dorada. La acidez del limón fresco corta la grasa de la mantequilla, mientras que el perejil aporta un toque herbáceo fresco. La textura es sublime: exterior ligeramente crujiente que da paso a una carne tierna, húmeda y que se deshace en el paladar.
Para la presentación tradicional, se sirve el lenguado entero o en filetes sobre un plato caliente, bañado con la mantequilla dorada y espolvoreado con perejil fresco picado. Las rodajas de limón se colocan estratégicamente alrededor del pescado, listas para exprimir al gusto. Es fundamental servir inmediatamente después de preparar para disfrutar de la textura crujiente.
Este plato es ideal para ocasiones especiales pero lo suficientemente sencillo para una cena entre semana. La clave del éxito está en la calidad de los ingredientes: lenguado fresco, mantequilla sin sal de buena calidad y limones orgánicos. La variante 2 que presentamos incluye un toque de alcaparras que añade un sabor salado y ligeramente ácido que complementa perfectamente el conjunto.
Para acompañar, se recomiendan vegetales al vapor como espárragos o judías verdes, que no compiten con la delicadeza del pescado. Una guarnición de patatas nuevas hervidas o un puré suave también son excelentes opciones. El vino blanco es el compañero perfecto, especialmente un Chardonnay sin roble o un Sauvignon Blanc fresco.
Consejo importante: trabajar con mantequilla a temperatura adecuada es crucial. Debe estar caliente pero no quemada, formando una espuma dorada que aromatiza el pescado sin amargarlo. El momento de añadir el zumo de limón es justo al final, para que mantenga su frescura y acidez vibrante.
Añadir 2 cucharadas de almendras fileteadas tostadas a la salsa junto con las alcaparras para un toque crujiente y aromático.
Desglasar la sartén con ¼ taza de vino blanco seco después de dorar el pescado, reducir a la mitad y luego añadir la mantequilla.
Sustituir parte del perejil por estragón fresco picado o cebollino para un perfil de sabor diferente.
Guardar el lenguado cocido y la salsa por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. Recalentar suavemente en el microondas o en una sartén a fuego bajo. No congelar ya que la textura del pescado se verá afectada.
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