Refrescante, natural y con el punto justo de dulzor

Si es la primera vez que la haces, ojo con el azúcar. No la añadas toda de golpe al principio. El dulzor de las fresas varía mucho, así que es mejor ajustar al final. Mi consejo es licuar las fresas con solo la mitad del azúcar, mezclar todo y probar. Si necesitas más dulce, disuelve el resto en un poco de agua caliente antes de añadirlo. Así evitas que te quede empalagosa o, al contrario, demasiado ácida.
Para que la textura sea agradable y no te encuentres tropezones, es clave licuar bien las fresas hasta hacer un puré homogéneo. Si no te gustan las semillitas, puedes colar la mezcla. Usa agua bien fría para la mezcla final, así la limonada estará lista para servir en el momento. Si la preparas con antelación, guárdala en la nevera, pero ten en cuenta que el sabor es mejor el mismo día.
Un error común es usar limones que no estén en su punto. Necesitas que sean jugosos para sacar los 200 ml. Si el limón está muy seco, la limonada quedará sosa. Exprime y cuela el jugo para evitar que caigan semillas, que amargarían el sabor. Para decorar, mete las rodajas de limón y las fresas enteras en el vaso con el hielo, no en la jarra, para que no se reblandezcan.
Añade 2 cm de jengibre fresco pelado al licuar las fresas para un toque picante y digestivo
Sustituye la menta por hojas de albahaca fresca para un aroma herbal diferente
Añade vodka o tequila al servir para crear un cóctel refrescante para fiestas
Guardar en una jarra con tapa en el refrigerador. Consumir dentro de las 24 horas para mejor sabor y frescura.
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23 de febrero de 2026
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