Un guiso de legumbres, maíz y carnes para cocinar a fuego lento

Si es la primera vez que la haces, ojo con el remojo de las legumbres. Los porotos y el maíz deben estar en agua desde la noche anterior. Si no, no se ablandarán bien y la cocción se alargará mucho. El otro punto clave es la calabaza; se agrega después de la primera hora para que no se deshaga por completo y espese el guiso de forma natural.
Empieza dorando bien las carnes por separado. Primero la panceta para que suelte su grasa, que será la base de sabor. Luego sella la falda y dora ligeramente el chorizo. Retíralas y, en esa misma grasa, pocha bien la cebolla, el ajo y el pimiento. Este sofrito es fundamental. Agrega los condientes secos (ají, pimentón, comino) y revuélvelos un minuto para que no se quemen.
La cocción es larga y a fuego mínimo. Una vez que devuelvas las carnes, añadas las legumbres y cubras con caldo, déjalo tapado y a fuego lento durante 1 hora. Luego incorporas la calabaza y cocinas otra hora más, hasta que los porotos estén tiernos. No tengas prisa; si el fuego es muy alto, el fondo se pegará y los ingredientes no se integrarán bien.
La textura final es personal. Si ves que queda muy espeso, añade caldo caliente. Si está muy aguado, cocínalo destapado unos minutos para que reduzca. Pruébalo siempre al final para ajustar la sal, la pimienta y el punto de picante con más ají molido si quieres. Se sirve con perejil fresco y un gajo de limón; el ácido corta muy bien la riqueza del guiso. Sabe incluso mejor al día siguiente, así que no temas hacer cantidad.
Omite todas las carnes y duplica la cantidad de calabaza y porotos. Agrega choclo fresco y papas para más cuerpo. Usa caldo de verduras y un chorrito de aceite de oliva al final.
Versión tradicional de algunas regiones que incluye mondongo (estómago de vaca) limpio y cocido previamente. Agrega un sabor más intenso y textura característica.
Usa porotos y maíz enlatados para reducir el tiempo de cocción a 45 minutos. Pre-cocina las carnes en olla a presión para acelerar el proceso.
Dejar enfriar completamente el locro antes de guardarlo en recipientes herméticos. Refrigerar por hasta 4 días. Para congelar, colocar en porciones individuales y congelar por hasta 3 meses. Descongelar en refrigerador y recalentar a fuego lento, agregando un poco de caldo si es necesario.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.