Un plato principal elegante y aromático con cerdo jugoso y ensalada fresca

El lomo de cerdo al horno es un clásico de la cocina mediterránea que combina la jugosidad de la carne de cerdo con los aromas herbáceos de la albahaca y la frescura crujiente de la lechuga romana. Este plato representa la esencia de la cocina sencilla pero sofisticada, donde ingredientes de calidad se preparan con técnicas tradicionales para resaltar sus sabores naturales.
El lomo de cerdo se marina con una mezcla de aceite de oliva, ajo y albahaca fresca, que penetra en la carne durante el horneado lento. Este proceso garantiza que el cerdo quede tierno y jugoso por dentro, mientras que el exterior se dora perfectamente, creando una corteza aromática que contrasta maravillosamente con la textura suave del interior.
La lechuga romana aporta el elemento fresco y crujiente necesario para equilibrar la riqueza del cerdo. Su sabor ligeramente amargo y su textura firme la convierten en la base perfecta para una ensalada que se aliña simplemente con un vinagreta de limón y más albahaca fresca. Esta combinación crea un contraste de temperaturas y texturas que eleva el plato a otro nivel.
Para la presentación, se recomienda cortar el lomo de cerdo en rodajas gruesas y colocarlas sobre un lecho de lechuga romana aliñada. Decorar con hojas de albahaca fresca y unas gotas de aceite de oliva virgen extra añade el toque final visual y aromático. Este plato es perfecto para ocasiones especiales pero lo suficientemente sencillo para preparar en el día a día.
El secreto del éxito de este plato está en la calidad de los ingredientes: un lomo de cerdo bien marmoleado, albahaca fresca recién cortada y una lechuga romana crujiente. La cocción lenta y a temperatura controlada es fundamental para lograr la textura perfecta de la carne, evitando que se seque mientras se desarrollan todos los sabores.
Este plato se puede acompañar con papas asadas o arroz blanco para una comida más completa, pero también funciona perfectamente como plato principal ligero cuando se sirve solo con la ensalada. La versatilidad y elegancia de esta preparación la convierten en una opción confiable para cualquier ocasión, desde cenas familiares hasta reuniones formales.
Añadir 2 cucharadas de mostaza Dijon y 1 cucharada de miel a la marinada para un sabor más dulce y complejo.
Desmenuzar queso de cabra sobre la ensalada antes de servir para añadir cremosidad y un sabor ligeramente ácido.
Acompañar con patatas baby asadas con romero y ajo para una comida más sustanciosa.
Guardar el cerdo y la ensalada por separado en recipientes herméticos. El cerdo se puede recalentar suavemente en el horno a 150°C durante 10-15 minutos. La ensalada es mejor consumirla fresca.
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