Deliciosos bollitos esponjosos con el toque cálido de la canela y el crujiente de las avellanas

Las magdalenas de canela y avellana son un clásico reinventado que combina la tradición de las magdalenas caseras con el toque aromático de la canela y la textura crujiente de las avellanas tostadas. Este postre tiene sus raíces en la repostería española tradicional, donde las magdalenas han sido durante generaciones el acompañamiento perfecto para el desayuno o la merienda, pero con una sofisticación moderna que las convierte en un postre elegante para cualquier ocasión.
El sabor de estas magdalenas es una verdadera delicia para los sentidos. La canela aporta su característico calor y dulzura especiada, mientras que las avellanas tostadas añaden un contraste de textura crujiente y un sabor a nuez profundo y aromático. La masa esponjosa y húmeda se deshace en la boca, creando una experiencia sensorial completa que combina lo mejor de la repostería clásica con ingredientes de calidad.
La textura es uno de los aspectos más destacados de estas magdalenas. Por fuera, presentan una costra dorada y ligeramente crujiente, mientras que por dentro son increíblemente esponjosas y húmedas. Las avellanas picadas se distribuyen uniformemente por toda la masa, proporcionando pequeños puntos de crujiente que contrastan perfectamente con la suavidad del bizcocho. La canela se integra armoniosamente, sin dominar, sino complementando el conjunto.
Para la presentación, se recomienda espolvorear las magdalenas con azúcar glas mezclado con un poco de canela en polvo justo antes de servir. Esto no solo añade un toque visual atractivo, sino que también realza los sabores. Se pueden servir en una bandeja de madera rústica para mantener el estilo casero, o en platos individuales con un toque de crema batida o una bola de helado de vainilla para una versión más elaborada.
Estas magdalenas son versátiles y se adaptan a diferentes momentos del día. Perfectas para el desayuno acompañadas de un café con leche, ideales para la merienda de los niños, y sofisticadas como postre en cenas especiales. Su aroma mientras se hornean llenará toda la casa de un ambiente acogedor y navideño, incluso fuera de temporada.
Un consejo importante es dejar reposar la masa durante 15-20 minutos antes de hornear, ya que esto permite que los ingredientes se integren mejor y las magdalenas suban de forma más uniforme. También es crucial no sobrehornearlas para mantener su textura húmeda característica. Se recomienda hacer la prueba del palillo insertándolo en el centro de una magdalena; si sale limpio, están listas.
Sustituye las avellanas por 100g de manzana rallada y añade 1/2 cucharadita de nuez moscada a la mezcla de harina.
Reemplaza los huevos por 2 cucharadas de semillas de lino molidas mezcladas con 6 cucharadas de agua, la mantequilla por aceite de coco y la leche por bebida vegetal.
Rellena las magdalenas con una cucharadita de crema de avellanas o mermelada de frambuesa antes de hornear.
Dejar enfriar completamente antes de guardar. No refrigerar para mantener la textura esponjosa. Se pueden congelar hasta 1 mes.
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