Magdalenas esponjosas con el toque crujiente de los anacardos

Si alguna vez te quedó regular, seguramente fue por no batir bien los huevos con el azúcar. Es el paso más importante: necesitas que la mezcla esté pálida, esponjosa y haya triplicado su volumen, lo que suele llevar 5-7 minutos con batidora. Si no forma un hilo grueso al levantar las varillas, no tendrás esa miga aireada.
Cuando añadas los ingredientes líquidos (la mantequilla derretida tibia, el yogur, la leche y la vainilla), hazlo con la batidora a velocidad baja y solo para integrar. Luego, pasa a una espátula para incorporar la harina y la levadura, que debes tener ya cernidas juntas. Aquí, mezcla con movimientos envolventes solo hasta que no se vea harina seca. Si batimos en exceso, la masa se pone correosa y las magdalenas quedarán densas.
Los anacardos, que deben estar tostados, los picas gruesos y los incorporas al final, reservando unos pocos enteros para decorar la superficie antes de hornear. Llena los moldes solo hasta 3/4 de su capacidad para que tengan espacio para crecer. La temperatura y el tiempo son clave: 180°C durante 18-22 minutos. Y atención: no abras el horno en los primeros 15 minutos o el cambio brusco de temperatura las hará hundir.
Para saber si están listas, clava un palillo en el centro de una; debe salir limpio. Sácalas y déjalas reposar en la bandeja 5 minutos antes de pasarlas a una rejilla. Es fundamental que se enfríen completamente ahí para que la estructura se asiente. Solo entonces, si quieres, las espolvoreas con un poco de azúcar glas. El yogur de la masa les da una humedad que perdura, así que aguantan bien un par de días en un recipiente hermético.
Sustituye 30 g de harina por cacao en polvo sin azúcar y añade 50 g de chips de chocolate a la masa.
Reemplaza los huevos por 3 cucharadas de semillas de lino molidas con 9 cucharadas de agua, la mantequilla por aceite de coco y la leche por bebida vegetal.
Prepara un glaseado mezclando 150 g de azúcar glas con 2-3 cucharadas de leche y esencia de vainilla, y decora las magdalenas frías.
Dejar enfriar completamente antes de almacenar. No refrigerar para mantener la textura esponjosa. Para congelar, envolver individualmente en film plástico y guardar en bolsa congeladora hasta 2 meses.
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23 de febrero de 2026
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