Dulce tradicional tunecino con dátiles y almendras

El Makroud es un dulce tradicional tunecino que se remonta a siglos de historia en la región del Magreb. Este postre emblemático se prepara especialmente durante el mes sagrado del Ramadán y en festividades importantes como el Eid al-Fitr. Su origen se encuentra en las antiguas tradiciones culinarias bereberes, adaptadas y perfeccionadas a lo largo de los siglos por las diferentes culturas que han habitado Túnez.
La masa del Makroud se elabora con sémola fina, lo que le confiere una textura única y granulada que se deshace delicadamente en la boca. Esta característica distintiva contrasta maravillosamente con el relleno dulce y pegajoso de dátiles, creando una experiencia sensorial que combina lo crujiente con lo suave. La sémola absorbe perfectamente el aceite de oliva, otorgando al postre un sabor terroso y aromático.
El relleno de dátiles se prepara tradicionalmente con variedades locales tunecinas como el Deglet Nour, conocido por su dulzura natural y textura carnosa. Los dátiles se cocinan lentamente con agua de azahar y canela hasta formar una pasta homogénea que se envuelve cuidadosamente en la masa de sémola. Este proceso requiere paciencia y habilidad para lograr el equilibrio perfecto entre masa y relleno.
Una vez formados los rollitos, se cortan en rombos característicos y se fríen en aceite de oliva caliente hasta alcanzar un dorado perfecto. El toque final consiste en sumergirlos en jarabe de miel o azahar, que impregna cada pieza con un brillo seductor y un dulzor equilibrado. La presentación tradicional incluye espolvorear almendras fileteadas tostadas por encima, añadiendo un contraste crujiente y aromático.
Para servir el Makroud, se recomienda colocarlo en una bandeja de cerámica tradicional tunecina, decorada con motivos geométricos. Las piezas deben disponerse en círculos concéntricos, alternando la orientación de los rombos para crear un efecto visual atractivo. Unas hojas de menta fresca alrededor de la bandeña añaden un toque de color y frescura que complementa la riqueza del postre.
Este dulce no solo es una delicia para el paladar, sino también un símbolo de hospitalidad y celebración en la cultura tunecina. Su elaboración artesanal y los ingredientes de calidad lo convierten en un postre especial para compartir en momentos importantes, transmitiendo el calor y la generosidad característicos de la cocina norteafricana.
Sustituir el jarabe de azúcar por miel pura calentada con un poco de agua de azahar para un sabor más intenso y natural.
Para una versión más ligera, hornear los makroud a 180°C durante 20-25 minutos en lugar de freírlos, pintándolos con aceite de oliva antes de hornear.
Variar el relleno usando higos secos y nueces picadas en lugar de dátiles y almendras, manteniendo las especias tradicionales.
Guardar los makroud completamente fríos en un recipiente hermético a temperatura ambiente, separando las capas con papel de horno para evitar que se peguen.
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