Pan plano libanés con za'atar y aceite de oliva

Los manakish son un pan plano tradicional de la cocina libanesa que se consume principalmente en el desayuno o como aperitivo. Su nombre proviene del árabe 'manaqish', que significa 'adornado' o 'decorado', haciendo referencia a la cobertura de za'atar que se esparce sobre la masa. Este plato es tan popular en Líbano que se considera el equivalente árabe de la pizza, siendo un alimento callejero común que se encuentra en panaderías especializadas llamadas 'furn'.
La masa de los manakish es suave y elástica, similar a la de una pizza pero más fina y con una textura ligeramente masticable que se combina perfectamente con la cobertura aromática. El za'atar, una mezcla de especias que incluye tomillo, sumac, semillas de sésamo y sal, se mezcla con aceite de oliva virgen extra para crear una pasta fragante que impregna toda la superficie del pan. Al hornearse, los aceites esenciales del tomillo se liberan, llenando la cocina con un aroma mediterráneo irresistible.
El sabor de los manakish es complejo y equilibrado: el tomillo aporta notas terrosas y ligeramente mentoladas, el sumac añade un toque ácido y cítrico, mientras que las semillas de sésamo tostadas proporcionan un sabor a nuez y una textura crujiente. El aceite de oliva no solo une los ingredientes sino que también aporta su característico sabor frutado y picante, creando una combinación que es a la vez reconfortante y estimulante para el paladar.
Para la presentación tradicional, los manakish se sirven calientes directamente del horno, cortados en triángulos o cuadrados. Se pueden acompañar con rodajas de tomate fresco, pepino, aceitunas y queso feta o labneh (yogur griego espeso). En Líbano es común verlos doblados por la mitad como un sándwich, rellenos de vegetales frescos y hierbas como menta y perejil.
Una característica importante de los manakish es su versatilidad: aunque la versión con za'atar es la más clásica, existen variaciones regionales con diferentes coberturas. La masa debe estirarse finamente para lograr ese equilibrio perfecto entre crujiente en los bordes y suave en el centro. El tiempo de horneado es crucial: demasiado poco y la masa quedará gomosa, demasiado y el za'atar se quemará perdiendo sus aromas delicados.
Para servir en una ocasión especial, dispón los manakish en una tabla de madera rústica, decora con ramitas de tomillo fresco y un pequeño cuenco de aceite de oliva para mojar. Acompaña con una ensalada fattoush o tabulé para crear una experiencia gastronómica completa. Estos panes son perfectos para compartir, fomentando la tradición libanesa de comer en comunidad alrededor de una mesa generosamente surtida.
Sustituye la cobertura de za'atar por una mezcla de queso akkawi o mozzarella rallada con un poco de aceite de oliva y orégano.
Añade sobre la cobertura de za'atar carne picada de cordero sazonada con canela, pimienta y piñones.
Omite los ingredientes opcionales con lácteos y acompaña con hummus y vegetales frescos.
Guarda los manakish en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Para recalentar, colócalos en el horno a 180°C durante 3-5 minutos o en una tostadora.
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