Postre cremoso de leche y maicena con canela

El manjar blanco es un postre tradicional español de origen medieval que se ha mantenido como un clásico en la repostería casera. Su nombre proviene del árabe "manjar" que significa alimento, y su textura sedosa y sabor delicado lo han convertido en un favorito de generaciones. Este postre representa la esencia de la cocina sencilla pero elegante, donde ingredientes básicos se transforman en algo extraordinario.
La preparación del manjar blanco es un ejercicio de paciencia y atención, donde la leche se cocina lentamente con maicena hasta alcanzar una consistencia perfectamente cremosa. El aroma a canela que impregna la cocina durante su preparación es uno de los recuerdos más entrañables de la infancia para muchos españoles. La canela en rama no solo aporta su característico sabor, sino que también simboliza la conexión con las antiguas rutas de las especias.
En cuanto a sabor, el manjar blanco ofrece una experiencia suave y reconfortante, con la dulzura equilibrada del azúcar y el toque cálido de la canela. Su textura es particularmente especial: firme pero delicada, que se deshace en el paladar sin necesidad de masticar. Esta cualidad lo hace ideal para personas de todas las edades, desde niños hasta ancianos.
La presentación tradicional incluye espolvorear canela molida en forma de cruz sobre la superficie, un detalle que añade elegancia visual y refuerza el sabor. Se sirve frío, lo que realza su consistencia y permite disfrutar plenamente de su frescura. Cada cucharada es un viaje al pasado, a las cocinas de las abuelas donde el tiempo se tomaba su tiempo.
Este postre es versátil y puede adaptarse a diferentes ocasiones, desde una comida familiar dominical hasta una celebración especial. Su preparación relativamente sencilla lo hace accesible incluso para cocineros principiantes, mientras que su sabor sofisticado impresiona a los más exigentes. El manjar blanco demuestra que la verdadera excelencia culinaria a menudo reside en la simplicidad bien ejecutada.
Para una experiencia completa, se recomienda prepararlo con antelación para que repose en el refrigerador al menos 4 horas, permitiendo que los sabores se integren y la textura se estabilice. La canela en polvo debe añadirse justo antes de servir para mantener su aroma intenso. Este postre no solo alimenta el cuerpo, sino que también nutre el alma con sus recuerdos y tradiciones.
Sustituir 200 ml de leche por leche de coco y añadir 50 g de coco rallado tostado a la mezcla antes de enfriar.
Utilizar leche sin lactosa o bebida vegetal (almendra, avena) manteniendo las mismas proporciones de maicena.
Servir con compota de frutos rojos o rodajas de fruta fresca como fresas, melocotón o piña.
Conservar en recipiente hermético en el refrigerador. No congelar ya que la textura se alteraría.
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