Mantequilla pura para freír sin quemar ni salpicar

Si quieres mejor textura, vigila el fuego. El error más común es usar un fuego demasiado alto. Calienta la mantequilla a fuego medio-bajo en un cazo de fondo grueso para que el calor se distribuya bien y los sólidos lácteos no se quemen en el fondo, lo que amarga el sabor.
Empieza siempre con mantequilla sin sal cortada en cubos pequeños. Así se derrite de forma uniforme y te da más control. Si la cortas, el proceso es más predecible.
Cuando esté líquida, verás las tres capas claramente. Retira la espuma blanca de la superficie con una cuchara. Luego, para filtrar, vierte solo el líquido dorado a través de un colador forrado con gasa o un filtro de café. Mi consejo: no aprietes los sólidos que quedan en el fondo del cazo o pasarán impurezas a la mantequilla clarificada.
El resultado es una grasa pura, sin agua ni sólidos lácteos. Por eso tiene un punto de humo más alto, ideal para saltear a fuego fuerte sin que salpique ni se queme. Se conserva muy bien: guárdala en un tarro de vidrio hasta por 3 meses a temperatura ambiente (en un lugar fresco y oscuro) o 6 meses en la nevera.
Cocina la mantequilla por más tiempo hasta que los sólidos lácteos se doren completamente, obteniendo un sabor más intenso a nuez y un color más oscuro.
Añade hierbas como romero, tomillo o ajo durante el proceso de clarificación para infusionar sabores adicionales.
Almacenar en un lugar fresco, seco y oscuro. No requiere refrigeración si se consume en menos de 3 meses. En refrigeración puede durar hasta 6 meses manteniendo su calidad.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.