Mantequilla de hierbas con salsa de queso manchego para untar

El punto delicado de esta receta está en conseguir que la mantequilla esté a temperatura ambiente antes de mezclarla. Si está demasiado fría, será imposible de trabajar y los ingredientes no se integrarán bien; si se derrite, perderá su textura. Sácala del frigorífico al menos una hora antes de empezar.
Para la mezcla, pica las hierbas y los condimentos lo más fino que puedas. Un picado grueso de romero o alcaparras puede resultar desagradable al untar. Mezcla todo con una cuchara de madera hasta que quede homogéneo, pero sin batir en exceso para no incorporar aire. Al darle forma, el papel film es tu mejor aliado para crear un cilindro uniforme. El reposo en la nevera es clave: una hora mínimo para que los sabores se casen y la mantequilla recupere firmeza.
Con la salsa de queso, el truco está en el roux. Derrite la mantequilla y añade la harina, removiendo sin parar durante un minuto a fuego medio para que pierda el sabor a crudo. Luego, vierte la leche y la nata muy poco a poco, batiendo enérgicamente para evitar los grumos. Cuando espese, retira del fuego antes de añadir el queso manchego rallado; el calor residual es suficiente para fundirlo sin que se corte o se ponga gomoso. La nuez moscada es un toque clásico, pero si no tienes, puedes omitirla.
Para servir, saca la mantequilla de la nevera unos 15-20 minutos antes, para que esté perfectamente untable. Tuesta el pan justo al momento, para que esté crujiente. Si sobra mantequilla, guárdala bien envuelta en film en la nevera hasta una semana, y la salsa de queso, tapada, 2-3 días. Para recalentar la salsa, hazlo a fuego muy bajo añadiendo un chorrito de leche o nata para devolverle la cremosidad.
Añade 2 filetes de anchoa picados a la mantequilla para un sabor más intenso y salado.
Sustituye la mantequilla por margarina vegetal y usa una salsa de queso vegano a base de anacardos y levadura nutricional.
Incorpora 2 cucharadas de tomates secos picados a la mantequilla para un toque dulce y ácido.
Guardar la mantequilla en un recipiente hermético en el refrigerador. La salsa de queso se debe consumir inmediatamente o guardar en refrigeración por máximo 2 días.
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23 de febrero de 2026
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