La base perfecta para profiteroles, éclairs y buñuelos

La masa choux, también conocida como pasta choux o masa para buñuelos, es una de las preparaciones más versátiles y fundamentales de la repostería francesa. Su origen se remonta al siglo XVI, cuando el chef francés Pantanelli la creó para la corte de Catalina de Médici, aunque fue perfeccionada por el pastelero Jean Avice en el siglo XVIII. Esta masa única se caracteriza por su capacidad de expandirse y crear cavidades huecas en su interior durante la cocción, gracias al vapor que se genera al hornearla.
La textura de la masa choux cocida es crujiente por fuera y suave y aireada por dentro, con una ligera humedad que la hace perfecta para rellenar con cremas dulces o saladas. Su sabor es neutro y ligeramente mantecoso, lo que permite combinarla con una amplia variedad de rellenos y coberturas. La clave de su éxito radica en el proceso de secado de la masa en la sartén, que permite que absorba más huevos y, por tanto, se expanda más en el horno.
Para preparar una masa choux perfecta, es fundamental respetar las proporciones y seguir meticulosamente cada paso del proceso. La cocción inicial de la harina en la mantequilla derretida con agua es crucial para gelatinizar el almidón, lo que proporciona la estructura necesaria. La incorporación de los huevos debe hacerse de uno en uno, asegurándose de que cada huevo esté completamente integrado antes de añadir el siguiente.
La presentación de los productos elaborados con masa choux puede variar desde los clásicos profiteroles y éclairs hasta las modernas creaciones de alta repostería. Para obtener un acabado dorado y uniforme, es recomendable pintar la superficie con huevo batido antes de hornear. Los choux pueden espolvorearse con azúcar glas, bañarse en chocolate o decorarse con frutas frescas según la ocasión.
El secreto para una masa choux exitosa está en la consistencia final de la masa: debe ser suave, brillante y lo suficientemente firme como para mantener su forma al ser colocada en la bandeja de horno. Si la masa está demasiado líquida, no mantendrá su forma; si está demasiado seca, no se expandirá adecuadamente. La práctica hace al maestro con esta técnica clásica de la repostería.
Para ocasiones especiales, la masa choux puede transformarse en elegantes postres como croquembouche, una torre de profiteroles unidos con caramelo, o en deliciosos buñuelos salados rellenos de queso y hierbas. Su versatilidad la convierte en una preparación indispensable para cualquier amante de la cocina que quiera impresionar a sus invitados con creaciones tanto dulces como saladas.
Añade 50g de queso parmesano rallado a la masa junto con la harina para una versión salada perfecta para aperitivos.
Sustituye 30g de harina por cacao en polvo sin azúcar para obtener una masa de chocolate ideal para postres.
Usa una boquilla más pequeña para crear choux en miniatura, perfectos para cócteles y fiestas.
Los choux sin rellenar se conservan en un recipiente hermético a temperatura ambiente hasta 2 días. Los choux rellenos deben refrigerarse y consumirse en 24 horas.