Crepes esponjosos con aroma a canela, perfectos para desayunos y meriendas

Esta masa de crepes de canela preparada en Thermomix es una receta clásica reinventada con la comodidad de la cocina moderna. Los crepes, originarios de la región de Bretaña en Francia, han evolucionado a lo largo de los siglos desde las sencillas galettes hasta las delicadas crepes dulces que conocemos hoy. La incorporación de canela añade un toque cálido y aromático que transforma este plato básico en una experiencia sensorial completa.
La textura de estos crepes es ligera y delicada, con bordes ligeramente crujientes y un centro suave y flexible que se dobla perfectamente para rellenar. El sabor de la canela se integra armoniosamente con la dulzura sutil de la masa, creando un equilibrio perfecto que no resulta empalagoso. Cada bocado ofrece una experiencia cremosa y reconfortante, ideal para comenzar el día con energía o para disfrutar en una merienda especial.
La preparación en Thermomix garantiza una masa perfectamente homogénea y sin grumos, algo esencial para obtener crepes de calidad profesional. La máquina se encarga de mezclar los ingredientes con precisión, asegurando que la harina se hidrate completamente y que la masa adquiera la consistencia ideal. Este método elimina el riesgo de sobremezclar manualmente, que podría desarrollar el gluten en exceso y hacer los crepes gomosos.
Para la presentación, se recomienda apilar los crepes en un plato grande, espolvoreando canela en polvo entre cada capa para realzar el aroma. Se pueden servir doblados en triángulo o enrollados como canelones, acompañados de frutas frescas como fresas o plátano, un chorrito de miel o jarabe de arce, y una bola de helado de vainilla para una versión más indulgenta. La canela molida también se puede usar para decorar el plato, creando patrones elegantes alrededor de los crepes.
Esta receta es versátil y se adapta a diferentes ocasiones: desde un desayuno familiar de fin de semana hasta una cena romántica con toques especiales. La masa se puede preparar con antelación y refrigerarse hasta por 24 horas, permitiendo que los sabores se desarrollen aún más. Los crepes recién hechos mantienen su textura perfecta durante horas, por lo que también son ideales para buffets o reuniones sociales.
El secreto de unos crepes perfectos reside en la temperatura de la sartén y en el reposo de la masa. Dejar reposar la masa al menos 30 minutos permite que la harina se hidrate completamente y que las burbujas de aire se disipen, resultando en crepes más finos y uniformes. La sartén debe estar lo suficientemente caliente para que la masa se cocine rápidamente pero no tanto que se queme, logrando ese característico color dorado moteado que hace los crepes visualmente atractivos.
Sustituir la harina de trigo por harina integral para una versión más nutritiva y con más fibra.
Usar leche sin lactosa y mantequilla clarificada o aceite vegetal para quienes tienen intolerancia a la lactosa.
Añadir 1/2 cucharadita de nuez moscada y 1/4 de cucharadita de jengibre en polvo junto con la canela.
Los crepes cocidos pueden almacenarse en un recipiente hermético separados por papel de hornear en el refrigerador. La masa sin cocinar puede refrigerarse en un recipiente tapado. Para recalentar, calentar ligeramente en una sartén o microondas.
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