Una masa fácil, sin amasar, para empanadas perfectas

Lo primero que conviene ajustar es la temperatura del agua. Si está demasiado caliente, cocinará el huevo; si está fría, la grasa se solidificará y no se integrará bien. Usa agua tibia, como para un biberón, y verás cómo la masa se une sin esfuerzo. La manteca a temperatura ambiente es clave: debe estar blanda pero no derretida, para que se distribuya en láminas finas que darán textura.
No te asustes si la mezcla inicial parece un desastre pegajoso. Es normal. Simplemente integra todo con una cuchara, tapa el bol y deja reposar 15 minutos. Este primer reposo es el truco: la harina se hidrata y el gluten empieza a formarse solo, sin que tú hagas nada. Después, en la mesa, solo dale tres o cuatro dobleces para formar una bola, nada de amasar como si fuera pan. Si la masa se pega, usa un poco más de harina en la superficie.
El segundo reposo, ahora en la nevera durante 30 minutos, es lo que evita que la masa se encoja irremediablemente cuando la estires. La grasa se firma y la masa se relaja. Al sacarla, divídela en porciones del tamaño de una pelota de golf para trabajar con más control.
Al estirar, busca un grosor uniforme de unos 2-3 mm. Si es muy fina, puede romperse; si es muy gruesa, quedará gomosa. Para el horneado, pincelar con huevo batido (mezclado con una cucharada de agua para que no quede demasiado espeso) es lo que garantiza ese color dorado y brillante. Hornéalas a 200°C y confía en tus ojos: están listas cuando tienen un tono dorado uniforme, en unos 20-25 minutos. Si las preparas con antelación, puedes congelar las empanadas ya formadas (sin hornear) en una bandeja y, una vez duras, pasarlas a una bolsa. Hornéalas directamente congeladas, añadiendo unos minutos extra al tiempo.
Sustituir la mitad de la harina de trigo por harina integral para obtener una versión más nutritiva y con más fibra
Añadir 1 cucharada de orégano seco o hierbas provenzales a la harina para dar sabor a la masa
Reducir la sal a 5g y añadir 50g de azúcar para usar con rellenos dulces como dulce de leche o membrillo
Las empanadas horneadas se conservan en refrigerador hasta 3 días. Se pueden congelar crudas o horneadas hasta 3 meses. Para recalentar, hornear a 180°C durante 10 minutos si están refrigeradas o 15-20 minutos si están congeladas.
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23 de febrero de 2026
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