La base perfecta para tus pizzas artesanales

La masa de pizza casera es el corazón de cualquier pizza artesanal. Esta receta te guiará paso a paso para crear una masa elástica, suave y con el punto justo de fermentación que hará que tus pizzas tengan esa textura aireada y crujiente que tanto nos gusta. La clave está en la paciencia y en respetar los tiempos de reposo, que permiten que los sabores se desarrollen y la masa adquiera su característica elasticidad.
Esta masa tiene su origen en la tradición napolitana, donde se prepara con ingredientes simples pero de la mejor calidad. La combinación de harina de fuerza, agua, levadura y sal crea una base que soporta perfectamente los ingredientes sin empaparse, manteniendo su estructura durante el horneado. El resultado es una masa con alveolos irregulares, miga tierna y corteza crujiente que se deshace en la boca.
El proceso de amasado es fundamental para desarrollar el gluten, que es lo que da a la masa su elasticidad característica. Durante la fermentación, la levadura trabaja lentamente, produciendo gases que crean burbujas en la masa y desarrollando sabores complejos. Una masa bien fermentada tiene un ligero aroma a levadura y un sabor ligeramente ácido que complementa perfectamente los ingredientes de la pizza.
Para presentar tu pizza, puedes darle diferentes formas según tu preferencia: redonda tradicional, rectangular estilo romana o incluso individual. La masa se puede estirar fina para una pizza crujiente o más gruesa para una pizza estilo pan. El secreto está en no usar rodillo, sino estirar con las manos desde el centro hacia fuera, dejando los bordes más gruesos para formar el característico borde de la pizza.
Esta masa versátil no solo sirve para pizza, sino que también puedes usarla para focaccia, calzone o panes planos. Una vez dominada la técnica básica, podrás experimentar con diferentes porcentajes de hidratación, tipos de harina y tiempos de fermentación para crear tu propia receta personalizada.
Recuerda que la temperatura ambiente afecta el tiempo de fermentación: en verano fermentará más rápido que en invierno. Siempre observa la masa más que el reloj, buscando que duplique su volumen. Con práctica y paciencia, lograrás una masa de pizza profesional que hará las delicias de tu familia y amigos.
Sustituye 150 g de harina de fuerza por harina integral para una versión más nutritiva y con más fibra.
Añade 1 cucharadita de orégano seco y 1 cucharadita de albahaca seca a los ingredientes secos para dar sabor a la masa.
Usa una mezcla de harinas sin gluten específica para pizza y añade 1 cucharadita de goma xantana para dar elasticidad.
Guarda la masa en un recipiente hermético en la nevera. Para congelar, forma bolas individuales, envuélvelas en film transparente y congela hasta 3 meses. Descongela en la nevera la noche anterior.