Masa artesanal con fermentación de 24 horas para una pizza perfecta

La masa de pizza de fermentación larga es el secreto mejor guardado de las pizzerías italianas tradicionales. Esta técnica, conocida como fermentación en frío, permite que los sabores se desarrollen completamente y que la masa adquiera una textura única que combina una miga alveolada y aireada con una corteza crujiente y dorada. El proceso de fermentación lenta transforma los azúcares naturales de la harina, creando una complejidad de sabores que una masa rápida nunca podría alcanzar.
Originaria de Nápoles, cuna de la pizza moderna, esta técnica ha sido perfeccionada durante siglos por maestros pizzaiolos que entendían que el tiempo es el ingrediente más valioso en la elaboración del pan. La fermentación larga no solo mejora el sabor, sino que también hace la masa más digerible, ya que las levaduras y bacterias naturales tienen tiempo suficiente para descomponer los carbohidratos complejos y el gluten.
El resultado es una masa con un sabor ligeramente ácido y complejo, con notas de frutos secos y un toque terroso que complementa perfectamente cualquier topping. La textura es espectacular: una corteza fina pero resistente que se infla maravillosamente en el horno, creando esos característicos bordes burbujeantes y dorados que son el sello de una pizza auténtica.
Para presentar esta masa, lo ideal es estirarla cuidadosamente con las manos, preservando los bordes más gruesos que se convertirán en la corona de la pizza. La superficie debe quedar ligeramente más fina en el centro para soportar los ingredientes sin empaparse. Al hornearse, la masa desarrollará hermosas manchas de color dorado y negro característico de la cocción en horno de leña.
Esta masa es versátil y puede utilizarse tanto para pizzas clásicas margherita como para creaciones más modernas. Su estructura resistente soporta bien ingredientes húmedos sin volverse gomosa, y su sabor complejo eleva incluso los toppings más simples. Es importante recordar que cada hora de fermentación añade carácter y personalidad a la masa.
Para el servicio final, recomiendo cortar la pizza en porciones triangulares tradicionales y servirla inmediatamente después de salir del horno, cuando la corteza está en su punto máximo de crujiente. Acompañar con un buen aceite de oliva virgen extra para mojar los bordes es el complemento perfecto para disfrutar plenamente de esta obra maestra de la panadería italiana.
Sustituye el 30% de la harina blanca por harina integral para un sabor más terroso y nutritivo.
Usa una mezcla de harinas sin gluten y añade 5g de goma xantana para mejorar la elasticidad.
Reemplaza la levadura fresca por 100g de masa madre activa y ajusta la hidratación según sea necesario.
Las bolas de masa fermentadas pueden refrigerarse hasta 3 días en recipientes herméticos. También pueden congelarse hasta 3 meses. Para descongelar, pasar al refrigerador 24 horas antes de usar.
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