Una masa crujiente y aireada cocida en olla de hierro fundido

La masa de pizza cocida en olla de hierro fundido es una técnica revolucionaria que combina la tradición italiana con métodos modernos de cocción. Esta técnica permite crear una masa con una corteza increíblemente crujiente por fuera y un interior suave y aireado, similar a las pizzas napolitanas de leña pero accesible para cualquier cocina doméstica. La olla de hierro actúa como un horno de piedra, reteniendo y distribuyendo el calor de manera uniforme para lograr ese característico charred (quemado ligero) en los bordes que tanto se aprecia en las pizzas artesanales.
El sabor de esta masa es profundamente complejo, con notas tostadas y ligeramente ahumadas que recuerdan a la cocción en horno de leña tradicional. La textura es el verdadero punto fuerte: una base delgada y crujiente que sostiene perfectamente los ingredientes, con bordes altos y esponjosos que ofrecen un contraste maravilloso entre lo crujiente y lo tierno. La miga desarrolla alveolos irregulares que atrapan el aire y crean una sensación ligera en el paladar.
Para la presentación, se recomienda servir la pizza directamente en la olla de hierro para mantener el calor, o transferirla a una tabla de madera rústica. Los bordes dorados y burbujeantes deben ser el centro de atención, por lo que es ideal dejar visible parte de la masa sin cubrir con ingredientes. Una pizca de harina de sémola espolvoreada alrededor de los bordes añade un toque visual profesional y textural.
Esta técnica es especialmente valiosa para quienes no disponen de horno de piedra profesional, ya que la olla de hierro recrea las condiciones de alta temperatura y retención de humedad necesarias para una masa perfecta. El resultado es una pizza que compite en calidad con las de las mejores pizzerías, pero con la comodidad de prepararla en casa. El proceso de fermentación lenta desarrolla sabores complejos que transforman ingredientes simples en una experiencia gastronómica memorable.
Los consejos clave incluyen precalentar la olla durante al menos 30 minutos para garantizar una transferencia de calor óptima, y trabajar la masa con cuidado para no desgasificar los alveolos formados durante la fermentación. La temperatura de cocción debe ser la máxima que permita tu horno, idealmente entre 250-280°C, para lograr ese característico leoparding (manchas oscuras) en los bordes que indica una cocción perfecta.
Sustituir 150g de harina de fuerza por harina integral para un sabor más terroso y nutritivo
Reemplazar la levadura comercial por 100g de masa madre activa y ajustar líquidos
Envolver la masa cocida en film transparente o guardar en recipiente hermético. Para recalentar, colocar en horno precalentado a 180°C durante 5 minutos.
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