Base fermentada para tartas dulces y saladas

Si vas con poco margen de error, céntrate en la temperatura y el tiempo de fermentación. La masa madre activa debe estar en su punto y el agua para mezclarla debe ser tibia, no caliente. El primer levado a temperatura ambiente (20-22°C) es crucial: déjala fermentar durante 12 horas o hasta que duplique su volumen y veas burbujas en la superficie. No te saltes este paso.
Para la masa principal, el truco está en la mantequilla fría. Trabájala con la harina usando solo las puntas de los dedos hasta conseguir una textura de migas gruesas. Luego, añade el agua helada. Este contraste de temperaturas (mantequilla y agua frías) es lo que ayudará a que la masa quede más tierna y escamosa después del horneado.
Al combinar ambas masas, amasa suavemente solo 5-7 minutos. No la trabajes en exceso o desarrollarás demasiado el gluten y quedará correosa. La bola de masa debe quedar suave pero no pegajosa. Después, déjala hacer el primer levado (4-6 horas) hasta que casi duplique su volumen. Aquí, el error común es dejarla demasiado tiempo: si se sobrefermenta, perderá fuerza.
El siguiente paso no es opcional: la refrigeración durante 8-12 horas. Este reposo en frío no solo desarrolla el sabor, sino que hace que la masa sea mucho más manejable al extenderla y evita que se encoja en el horno. Sácala de la nevera solo 30 minutos antes de estirarla.
Al forrar el molde, extiende la masa hasta un grosor de 3-4 mm. Si es más fina, puede romperse; si es más gruesa, quedará cruda por dentro. No olvides el segundo levado de 2 horas a temperatura ambiente antes de hornear. Luego, pincha bien la base con un tenedor para que no se hinche. Hornea a 180°C durante 25-30 minutos, hasta que esté dorada y crujiente. Déjala enfriar completamente en una rejilla antes de rellenar, así no se reblandece.
Si no vas a usarla al momento, puedes congelar la masa después del primer levado. Para descongelar, hazlo lentamente en el refrigerador, nunca a temperatura ambiente. Usa harina de fuerza para la masa madre, pero para la principal puedes usar harina normal de trigo. La sal marina fina se disuelve mejor. Si la masa te queda muy blanda tras el levado, espolvorea harina para manejarla, pero con moderación para no secarla.
Sustituir 200g de harina de trigo por harina integral para un sabor más terroso y nutritivo
Usar mezcla de harinas sin gluten y añadir 1 cucharadita de goma xantana para mantener la estructura
Incorporar 2 cucharadas de hierbas frescas picadas (romero, tomillo) a la masa principal
Envolver la masa en film transparente y guardar en el refrigerador. Para almacenar más tiempo, congelar en porciones individuales.
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23 de febrero de 2026
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