La base perfecta para tartas dulces y saladas

La masa quebrada es una de las preparaciones más versátiles y clásicas de la repostería francesa. Su nombre proviene del término francés 'pâte brisée', que significa literalmente 'masa rota', haciendo referencia a su textura quebradiza y delicada al morderla. Esta masa ha sido durante siglos la base de tartas dulces como la tarta de limón, de manzana o de frutos rojos, así como de preparaciones saladas como la quiche Lorraine.
Su textura es única: crujiente, ligera y quebradiza, con un sabor neutro que permite resaltar los rellenos tanto dulces como salados. El secreto de su éxito radica en la técnica de 'sablado', que consiste en mezclar la mantequilla fría con la harina hasta obtener una textura arenosa, evitando el desarrollo del gluten para que la masa no quede elástica.
La masa quebrada tradicional requiere paciencia y precisión. Es fundamental trabajar con ingredientes fríos y manipular la masa lo menos posible para evitar que la mantequilla se derrita y la harina desarrolle gluten. El reposo en frío es esencial para que la masa se relaje y no se encoja durante el horneado.
Para obtener los mejores resultados, se recomienda utilizar mantequilla de buena calidad con un contenido graso del 82% mínimo. La harina debe ser floja o de repostería, con bajo contenido de proteína. El agua helada se añade poco a poco, solo hasta que la masa se una, ya que el exceso de líquido activa el gluten.
En cuanto a la presentación, la masa quebrada se puede decorar con bordes clásicos como el festoneado, el trenzado o simplemente presionando con los dedos. Para tartas dulces, se puede espolvorear con azúcar glas después de hornear, mientras que para las saladas se puede pintar con huevo batido antes del horneado para darle un brillo dorado.
Esta masa es perfecta para ocasiones especiales pero también para el día a día, ya que se puede congelar cruda o precocida y tenerla lista para cuando se necesite. Su versatilidad la convierte en un básico imprescindible en cualquier cocina que se precie.
Eliminar el azúcar glas y aumentar la sal a 1½ cucharaditas. Ideal para quiches y tartas saladas.
Sustituir la mitad de la harina por harina integral. Añadir una cucharadita más de agua fría si es necesario.
Sustituir el huevo por 2-3 cucharadas más de agua fría. La textura será ligeramente menos quebradiza.
La masa cruda envuelta en film se conserva 3 días en refrigerador o 3 meses en congelador. La masa horneada se conserva 2 días a temperatura ambiente en recipiente hermético.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.