La salsa emulsionada perfecta para acompañar cualquier plato

La mayonesa casera es una de las salsas emulsionadas más emblemáticas de la gastronomía mundial, con orígenes que se remontan a la cocina francesa del siglo XVIII. Su nombre proviene de la ciudad francesa de Mahón, en Menorca, donde el duque de Richelieu la probó por primera vez. A diferencia de las versiones industriales, la mayonesa casera ofrece una textura cremosa y sedosa, con un sabor profundo y auténtico que realza cualquier plato.
La clave de una buena mayonesa reside en la emulsión perfecta entre el aceite y el huevo, un proceso que requiere paciencia y técnica. Al batir vigorosamente la yema de huevo mientras se incorpora el aceite gota a gota, se crea una estructura estable y espesa que no se separa. El resultado es una salsa brillante, de color amarillo pálido, con un sabor suave pero característico que combina la riqueza del huevo con la acidez del limón.
En cuanto a textura, la mayonesa casera debe ser homogénea, sin grumos, y con la consistencia justa para adherirse a los alimentos sin escurrirse. Su versatilidad es extraordinaria: sirve como base para otras salsas como la tártara, la salsa rosa o el alioli, y acompaña perfectamente desde patatas fritas hasta pescados a la parrilla.
Para presentarla de forma elegante, se recomienda servirla en un cuenco pequeño de cristal o porcelana, decorada con unas gotas de aceite de oliva virgen extra y una pizca de pimentón dulce. También puede presentarse en una manga pastelera para crear decoraciones sobre los platos. Es importante servirla a temperatura ambiente para que mantenga toda su cremosidad.
Un consejo fundamental es utilizar ingredientes a temperatura ambiente, especialmente el huevo, ya que el frío dificulta la emulsión. Además, el aceite debe incorporarse muy lentamente al principio, aumentando el ritmo solo cuando la emulsión ya esté formada. Si la mayonesa se corta, se puede recuperar empezando con una yema nueva e incorporando la mayonesa cortada como si fuera aceite.
Esta receta es perfecta para quienes buscan autenticidad en su cocina y desean evitar los aditivos y conservantes de las mayonesas comerciales. Una vez probada la versión casera, difícilmente se volverá a las opciones industriales, pues la diferencia en sabor y textura es realmente notable.
Añade 2 dientes de ajo machacados al inicio de la preparación para obtener la clásica salsa alioli mediterránea.
Mezcla la mayonesa con pepinillos en vinagre picados, alcaparras, cebolleta y perejil fresco.
Sustituye la yema de huevo por medio aguacate maduro para una versión vegana y cremosa.
Conservar en un recipiente hermético de cristal en la parte más fría del refrigerador. No congelar.
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