Mayonesa casera con pesto, clave en la emulsión y el aceite

La diferencia entre que quede bien o perfecta está en cómo añades el aceite. Si lo echas demasiado rápido al principio, la emulsión se cortará. El truco es empezar con un hilo muy fino, casi gota a gota, hasta que veas que la mezcla empieza a espesar y blanquear. Solo entonces puedes aumentar un poco el ritmo. Usa huevos a temperatura ambiente, salen del frío y la emulsión cuesta más.
Para el pesto, si no tienes piñones, puedes usar almendras o nueces. Lo importante es triturar primero la albahaca con los frutos secos y el ajo, y luego añadir el aceite. Así controlas la textura y evitas que se oxide la albahaca y se ponga negra. Si la mayonesa te queda muy espesa, puedes aligerarla con una cucharada de agua templada, batiendo después.
A la hora de servir, haz el hueco para el pesto en el centro justo antes. Si lo mezclas todo, los sabores se homogeneizan y pierdes el contraste. Si la guardas, tápala bien y consúmela en 2-3 días. La mayonesa casera, al llevar huevo crudo, no aguanta tanto como la industrial.
Añadir perejil, cebollino y eneldo picados a la mayonesa base para un sabor más herbal.
Sustituir parte del aceite de oliva por aguacate maduro para un pesto más cremoso y con grasas saludables.
Conservar en un recipiente hermético en la nevera. Consumir dentro de los 3 días. No congelar.
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23 de febrero de 2026
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