Masa laminada con mantequilla, paso a paso para que salgan perfectas

Lo que más se nota en el resultado final es el estado de la mantequilla durante todo el proceso. Si se derrite, se mezcla con la masa y pierdes las capas. Por eso, trabaja siempre con ingredientes fríos y en un ambiente fresco. La mantequilla para laminar debe estar fría pero maleable; si se ablanda al manipularla, métela en la nevera unos minutos. Lo mismo para la masa: cada vez que la estires y dobles, necesita reposar en frío al menos 1 hora. Esto relaja el gluten y mantiene la mantequilla sólida, que es lo que crea las alveolas al hornearse.
Cuando formes el "sobre" inicial, sella muy bien los bordes de la masa sobre la mantequilla. Si se escapa durante el estirado, manchará la superficie y complicará el laminado. Al estirar, hazlo con suavidad y desde el centro hacia fuera, girando la masa 90 grados antes de cada doblez para que se estire de manera uniforme. No fuerces la masa si se resiste; déjala reposar un poco más en frío.
El reposo final de la masa, de al menos 4 horas o toda la noche en la nevera, es clave. Una masa bien fría es mucho más fácil de estirar fina sin que la mantequilla se integre. Al cortar los triángulos, procura que los cortes sean limpios para que se eleven bien. El pequeño corte en la base ayuda a que se enrolle con más facilidad y forme la curva.
La fermentación final es otro punto delicado. Deben duplicar su volumen en un sitio a temperatura ambiente (unos 22°C), nunca cerca de una fuente de calor. Si hace demasiado calor, la mantequilla se derretirá antes de entrar al horno y las medialunas quedarán pesadas. Al pintarlas con huevo, hazlo con cuidado, solo por la superficie. Si el huevo chorrea por los laterales, puede "pegar" las capas e impedir que se abran.
Hornea a 200°C hasta que estén bien doradas. Si ves que se tuestan demasiado rápido por fuera pero aún están crudas por dentro, baja el horno a 180°C. El paso más importante, y el que más se salta, es el enfriado. Déjalas enfriar completamente sobre una rejilla, mínimo 30 minutos. Si las partes al salir del horno, el vapor que sale arruina la textura crujiente y las deja gomosas. La paciencia aquí es el último ingrediente.
Coloca una barra de chocolate negro en el centro de cada triángulo antes de enrollar
Espolvorea almendra molida sobre la masa antes de cortar los triángulos y decora con almendra laminada después del pintado
Reduce el azúcar a 20g y añade hierbas provenzales o queso rallado a la masa
Consumir preferentemente el mismo día. Guardar en una bolsa de papel o caja de cartón para mantener la corteza crujiente. No refrigerar.
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23 de febrero de 2026
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