Un plato elegante y saludable con pescado blanco en salsa de mantequilla y limón

El mero a la mantequilla es un clásico de la cocina mediterránea que combina la delicadeza del pescado blanco con la riqueza de una salsa suave de mantequilla y limón. Este plato tiene sus raíces en las costas del Mediterráneo, donde el mero es un pescado muy apreciado por su carne firme y suave sabor. La técnica de cocinar el pescado en mantequilla derretida permite que se mantenga jugoso mientras adquiere un sabor delicado y aromático.
La textura del mero es excepcionalmente tierna y se deshace en la boca, contrastando perfectamente con la cremosidad de la salsa de mantequilla. El toque cítrico del limón corta la grasa de la mantequilla y realza el sabor natural del pescado, creando un equilibrio perfecto entre riqueza y frescura. Cada bocado es una experiencia sensorial que combina lo mejor del mar con ingredientes simples pero sofisticados.
La ensalada fresca que acompaña este plato está diseñada para complementar el sabor del pescado sin competir con él. La mezcla de lechugas crujientes, tomates jugosos y pepino refrescante proporciona un contraste de texturas que limpia el paladar entre cada bocado de pescado. El aderezo ligero de aceite de oliva y vinagre balsámico añade un toque ácido que armoniza con la salsa de mantequilla.
Para la presentación, se recomienda colocar el filete de mero en el centro del plato, bañado con la salsa de mantequilla y decorado con rodajas finas de limón y perejil fresco. La ensalada debe servirse al lado, formando un montículo colorido que contrasta con el blanco del pescado. Unas ramitas de eneldo o albahaca pueden añadirse como toque final para realzar la presentación.
Este plato es ideal para ocasiones especiales pero lo suficientemente sencillo para preparar en el día a día. La clave del éxito está en utilizar mero fresco de calidad y no sobrecocinar el pescado, ya que pierde su textura característica si se cocina demasiado. La mantequilla debe derretirse a fuego bajo para evitar que se queme y conserve su sabor delicado.
La combinación de proteínas saludables del pescado con las vitaminas y minerales de la ensalada hace de este plato una opción nutritiva y equilibrada. Es perfecto para quienes buscan una comida ligera pero satisfactoria, que deleite tanto al paladar como a la vista, manteniendo los principios de la dieta mediterránea.
Hornear el mero a 180°C durante 15-20 minutos con la salsa de mantequilla, cubierto con papel de aluminio para mayor jugosidad.
Añadir nueces picadas o almendras fileteadas a la ensalada para un toque crujiente y nutritivo.
Sustituir parte del jugo de limón por vino blanco seco para una salsa más compleja y aromática.
Guardar el mero y la ensalada por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. Consumir dentro de las 24 horas. No congelar la ensalada.