Un plato humilde y reconfortante de la cocina pastoril extremeña

Las migas extremeñas son un plato tradicional de origen pastoril que nació como una forma ingeniosa de aprovechar el pan duro. Este humilde manjar, que durante siglos ha alimentado a pastores y campesinos en los campos de Extremadura, representa la esencia de la cocina de aprovechamiento española. Su preparación requiere paciencia y técnica, pero el resultado es una deliciosa combinación de texturas crujientes y sabores profundamente arraigados en la tierra extremeña.
El secreto de unas buenas migas reside en la calidad del pan y en el proceso de hidratación y fritura. El pan se desmiga y se humedece con agua salada durante horas, permitiendo que los granos se hidraten sin deshacerse. Luego, en una sartén de hierro o cobre tradicional, se fríen lentamente con aceite de oliva virgen extra, ajo y pimentón, creando una textura única donde cada miga queda dorada por fuera y tierna por dentro.
El sabor de las migas extremeñas es un equilibrio perfecto entre el pan tostado, el aroma del ajo frito y el toque ahumado del pimentón de la Vera. La textura es lo que realmente define este plato: crujiente en la superficie pero con un interior suave y esponjoso que se deshace en la boca. Tradicionalmente se sirven acompañadas de productos de la matanza como chorizo, panceta o torreznos, aunque existen versiones vegetarianas igualmente deliciosas.
Para la presentación, las migas deben servirse inmediatamente después de preparadas, en platos hondos o directamente en la sartén para mantener su temperatura. Se pueden acompañar con uvas frescas, que proporcionan un contraste dulce y refrescante, o con aceitunas y pimientos asados. La tradición manda comerlas con las manos, aunque hoy en día se sirven con cuchara.
Este plato es especialmente reconfortante en los días fríos de invierno y forma parte esencial de las celebraciones rurales y fiestas populares de Extremadura. Su preparación es casi un ritual que se transmite de generación en generación, manteniendo viva una tradición culinaria que habla de la historia y el carácter de esta región española.
Consejo importante: La clave está en el movimiento constante de la sartén durante la cocción, utilizando un movimiento circular y de vaivén que garantice que todas las migas se doren uniformemente sin quemarse. La paciencia es fundamental, ya que el proceso de fritura debe ser lento y constante para lograr la textura perfecta.
Omite el chorizo y la panceta, y añade pimientos verdes asados, cebolla caramelizada y setas salteadas.
Sirve las migas con un huevo frito encima, cuyo yema se mezclará con las migas al romperlo.
Añade gambas peladas, trozos de bacalao desalado y mejillones al final de la cocción.
Guarda las migas en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, utiliza una sartén con un poco de aceite a fuego medio, removiendo constantemente hasta que recuperen temperatura.