La clásica milanesa uruguaya con su característico rebozado dorado y crujiente

La milanesa uruguaya es un plato emblemático de la gastronomía del Río de la Plata que ha conquistado paladares en todo el mundo. Originada de la influencia italiana en Uruguay, esta preparación se distingue por su rebozado perfectamente dorado y crujiente que envuelve una jugosa carne de ternera. La técnica del doble empanado, característica de la versión uruguaya, garantiza una cobertura uniforme y una textura inigualable que se mantiene crujiente incluso después de servida.
El sabor de la milanesa uruguaya es una armonía perfecta entre la suavidad de la carne de ternera y la textura crocante del pan rallado. El ajo y el perejil frescos incorporados al empanado aportan notas aromáticas que realzan el sabor sin opacar la carne. Cuando se fríe en aceite caliente, el pan rallado se transforma en una capa dorada y crujiente que contrasta maravillosamente con la ternura interior.
La presentación tradicional de la milanesa uruguaya es sencilla pero elegante. Se sirve generalmente acompañada de rodajas de limón fresco para rociar al momento de comer, lo que aporta un toque cítrico que corta la grasa y realza todos los sabores. En Uruguay es común acompañarla con una ensalada mixta fresca o papas fritas crujientes, aunque también se puede servir con puré de papas o arroz blanco.
La clave para una milanesa perfecta está en la temperatura del aceite y en el reposo antes de freír. El aceite debe estar lo suficientemente caliente para sellar inmediatamente el empanado, pero no tanto como para quemarlo. Dejar reposar las milanesas empanadas durante 15-20 minutos antes de freír ayuda a que el empanado se adhiera mejor y no se desprenda durante la cocción.
Este plato representa la fusión cultural entre la tradición italiana y la identidad uruguaya, adaptándose a los ingredientes locales y a los gustos del país. Es un plato que evoca nostalgia, reuniones familiares y momentos compartidos alrededor de la mesa. Su preparación relativamente sencilla lo hace accesible para cocineros de todos los niveles, mientras que su sabor inconfundible lo convierte en un favorito permanente.
Para una presentación más elaborada, se puede decorar el plato con ramitas de perejil fresco y rodajas de tomate. En restaurantes uruguayos, a veces se sirve con una guarnición de huevo frito encima, creando el clásico 'milanesa a caballo'. Sea cual sea la forma de servirlo, la milanesa uruguaya siempre promete una experiencia gastronómica satisfactoria y reconfortante.
Sustituye la ternera por filetes de pechuga de pollo aplanados. El proceso de empanado es el mismo, pero el tiempo de cocción puede ser ligeramente menor.
Después de frita, cubre la milanesa con salsa de tomate, jamón cocido y queso mozzarella. Gratina en el horno hasta que el queso se derrita y se dore.
Sirve la milanesa tradicional con un huevo frito encima. El huevo debe estar con la yema líquida para que al cortar la milanesa, la yema se mezcle con la carne.
Guarda las milanesas ya fritas en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, colócalas en el horno a 180°C durante 10-15 minutos o en una sartén a fuego medio hasta que se calienten y recuperen su crujiente. No uses microondas porque ablandará el empanado.
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