Tortilla de papa tradicional de Chiloé

El milcao es una tortilla de papa tradicional de la cocina chilota, originaria del archipiélago de Chiloé en el sur de Chile. Este plato emblemático tiene sus raíces en la cultura mapuche-huilliche y ha sido transmitido de generación en generación como parte fundamental de la identidad gastronómica de la región. Su nombre proviene del mapudungún 'milkawe', que significa 'papas cocidas', aunque la preparación actual ha evolucionado para incluir técnicas de cocción más elaboradas.
La textura del milcao es única: crujiente por fuera y suave por dentro, con una combinación de papas ralladas crudas y cocidas que crean una estructura firme pero tierna. El sabor es terroso y reconfortante, con notas sutiles de manteca de cerdo que le dan un carácter ahumado y rústico. La costra dorada que se forma durante la cocción contrasta perfectamente con el interior húmedo y sabroso.
Tradicionalmente, el milcao se prepara para celebraciones importantes como el curanto, una antigua técnica de cocción bajo tierra que reúne a familias y comunidades enteras. También es un plato central en festividades religiosas y eventos comunitarios, donde se comparte como símbolo de unión y tradición. Su versatilidad permite servirlo tanto como plato principal como acompañamiento.
Para la presentación, se recomienda servir el milcao caliente, cortado en porciones triangulares o en cuñas. Se puede acompañar con pebre chileno, una salsa fresca de tomate, cebolla y cilantro, o con ají verde picado. La presentación tradicional incluye hojas de pangue o nalca como base, aunque en contextos urbanos se puede servir sobre un plato de madera rústica.
El secreto de un buen milcao está en el equilibrio entre las papas crudas y cocidas, y en la presión adecuada al formar las tortillas. Es importante escurrir bien el exceso de líquido de las papas ralladas para evitar que se desarme durante la cocción. La manteca de cerdo debe estar bien caliente pero no humeante para lograr una cocción pareja.
Este plato representa no solo una receta, sino toda una tradición cultural que ha sobrevivido por siglos. Cada bocado transporta a las cocinas humeantes de Chiloé, donde el fuego lento y los ingredientes simples se transforman en una experiencia culinaria memorable y profundamente arraigada en la identidad chilota.
Agregar un relleno de carne molida salteada con cebolla, ajo y comino en el centro de cada milcao antes de cocinarlo.
Incorporar camarones picados o trozos de marisco a la masa para una versión costera.
Sustituir la manteca de cerdo por aceite vegetal y agregar chicharrones de algas para simular la textura tradicional.
Dejar enfriar completamente los milcaos. Guardar en un recipiente hermético separados por papel absorbente. Para recalentar, calentar en sartén a fuego medio hasta que recuperen la textura crujiente, o en horno a 180°C durante 10 minutos.
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