Un entrante ligero y colorido perfecto para cualquier ocasión

Esta mini ensalada de pasta combina la dulzura natural de la calabaza con la frescura del queso fresco, creando un entrante equilibrado y lleno de color. Originaria de la cocina mediterránea, esta receta reinterpreta las clásicas ensaladas de pasta añadiendo un toque otoñal con la calabaza asada, que aporta una textura cremosa y un sabor ligeramente dulce que contrasta perfectamente con la acidez del aderezo.
El sabor principal es suave y equilibrado, con notas dulces de la calabaza caramelizada, la frescura del queso fresco y el toque herbáceo del romero. La pasta, cocida al dente, proporciona la base perfecta para absorber los sabores del aderezo de limón y aceite de oliva, mientras que las nueces añaden un crujido delicioso que completa la experiencia sensorial.
En cuanto a textura, esta ensalada ofrece una combinación maravillosa: la suavidad de la calabaza asada, la firmeza de la pasta al dente, la cremosidad del queso fresco y el crujiente de las nueces tostadas. Cada bocado es una sinfonía de texturas que mantiene el interés palatal desde el principio hasta el final.
Para la presentación, recomiendo servirla en copas individuales o en pequeños cuencos de cristal para crear porciones elegantes y apetitosas. Decora con unas hojas de rúcula fresca y unas nueces enteras para dar altura y color. También puedes espolvorear un poco de romero picado por encima para realzar el aroma.
Esta ensalada es perfecta para preparar con antelación, ya que los sabores se intensifican cuando reposa en la nevera durante unas horas. Es ideal para cenas informales, picnics o como entrante en comidas más elaboradas. Su versatilidad permite adaptarla a diferentes temporadas cambiando los ingredientes según disponibilidad.
Un consejo final: asegúrate de dejar enfriar completamente la calabaza antes de mezclarla con los demás ingredientes para evitar que la pasta se reblandezca. También puedes experimentar con diferentes tipos de pasta corta, como fusilli o farfalle, para variar la presentación y textura.
Añade 200g de pechuga de pollo a la plancha cortada en tiras para convertirla en un plato principal más completo.
Sustituye las nueces por una mezcla de almendras fileteadas, piñones y pistachos para un toque más gourmet.
Usa pasta integral para aumentar el contenido de fibra y obtener un plato más nutritivo.
Guarda la ensalada en un recipiente hermético en la nevera. Consumir dentro de las 24 horas para mejor textura y sabor. No congelar.
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