Una salsa tradicional mexicana con toque picante y aromático

El mole amarillo es una de las siete salsas emblemáticas de la cocina oaxaqueña, conocida por su vibrante color dorado y su complejo sabor que combina chiles secos, especias y hierbas aromáticas. A diferencia de los moles más oscuros como el negro o el rojo, este mole se caracteriza por su tonalidad amarilla que proviene del uso de chiles guajillo y chile costeño amarillo, así como de la adición de tomates y achiote que le dan ese color característico.
Esta salsa tiene un perfil de sabor equilibrado donde el picante de los chiles se armoniza con la dulzura de la cebolla caramelizada y el toque terroso de las especias tostadas. La textura es sedosa y ligeramente espesa, perfecta para bañar carnes, enchiladas o tamales. Tradicionalmente se sirve con pollo o cerdo, pero también es excelente con vegetales asados o como base para guisos.
La preparación del mole amarillo requiere paciencia y atención a los detalles, especialmente en el tostado de los ingredientes que debe hacerse con cuidado para no quemarlos. El proceso de molienda puede realizarse en molcajete para una textura más rústica o en licuadora para una consistencia más fina. Cada familia oaxaqueña guarda su propia versión de esta receta, transmitida de generación en generación.
Para la presentación, se recomienda servir el mole caliente en un plato hondo, adornado con ajonjolí tostado y unas rodajas de cebolla morada. La salsa debe tener una consistencia que cubra el dorso de una cuchara sin ser demasiado espesa. Si queda muy densa, se puede ajustar con un poco de caldo de verduras hasta alcanzar la textura deseada.
El mole amarillo es ideal para ocasiones especiales como bodas, bautizos o fiestas patronales, donde se prepara en grandes cantidades para compartir con familiares y amigos. Su elaboración puede parecer laboriosa, pero el resultado final justifica cada paso, ofreciendo una experiencia gastronómica auténticamente mexicana que transporta a los mercados de Oaxaca con cada cucharada.
Un consejo importante es dejar reposar la salsa por al menos 30 minutos después de cocinarla, ya que esto permite que los sabores se integren completamente. También se puede preparar con un día de anticipación, ya que mejora su sabor al día siguiente. Al almacenarlo, cubre la superficie con una capa de aceite para evitar que se forme una capa seca.
Cocina 500g de pollo desmenuzado en el mole durante los últimos 10 minutos de cocción
Sustituye el caldo de verduras por caldo de hongos para un sabor más profundo
Agrega 30g de chocolate amargo rallado al final de la cocción para un toque especial
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Cubre la superficie con una capa delgada de aceite para evitar que se seque. Calienta a fuego bajo revolviendo ocasionalmente.
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