Salsa mexicana compleja y aromática con chiles y chocolate

El mole rojo es una de las salsas más emblemáticas de la gastronomía mexicana, con orígenes que se remontan a la época prehispánica y que se perfeccionó durante la colonia con la incorporación de ingredientes como el chocolate. Esta salsa representa la complejidad y riqueza de la cocina mexicana, donde se fusionan sabores dulces, salados, picantes y amargos en una armonía perfecta.
El sabor del mole rojo es una experiencia sensorial única: comienza con notas ahumadas de los chiles secos, seguido por la dulzura de las frutas secas y el plátano macho, para terminar con el amargor sutil del chocolate y la profundidad de las especias. La textura debe ser sedosa y homogénea, con un espesor que permita cubrir perfectamente los alimentos sin ser demasiado pesada.
Esta salsa tradicionalmente acompaña al pavo o pollo en celebraciones importantes como bodas, bautizos y fiestas patronales. Su preparación requiere paciencia y dedicación, ya que cada ingrediente debe tostarse y procesarse con cuidado para lograr el equilibrio perfecto de sabores.
Para la presentación, el mole rojo se sirve caliente sobre la proteína elegida, adornado con semillas de ajonjolí tostado y acompañado de arroz blanco y tortillas de maíz recién hechas. El contraste de colores entre el rojo oscuro del mole, el blanco del arroz y el amarillo de las tortillas crea una presentación visualmente atractiva.
Un buen mole rojo debe tener una consistencia que se adhiera a la cuchara sin escurrir rápidamente, y su color debe ser un rojo oscuro con reflejos cobrizos. El aroma debe ser complejo, con notas de canela, clavo y chocolate que se perciban incluso antes de probarlo.
La versatilidad del mole rojo permite usarlo no solo con carnes, sino también con vegetales asados, tamales o incluso como base para sopas. Su elaboración es todo un ritual culinario que vale la pena dominar para disfrutar de una de las joyas gastronómicas de México.
Sustituye la manteca de cerdo por aceite vegetal y el caldo de pollo por caldo de verduras. Omite el pan bolillo o usa pan vegano.
Usa chiles en polvo ya preparados y omite el tostado y remojo. La textura será menos fina pero el sabor aceptable.
Agrega 1 manzana asada y 50g de ciruelas pasas a la mezcla para un sabor más afrutado.
Guarda el mole en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego lento revolviendo ocasionalmente. Si se espesa demasiado, agrega un poco de caldo o agua.