Mejillones al vino blanco con mantequilla de ajo y perejil

Los Moules Marinières son un clásico de la cocina francesa, especialmente de la región de Bretaña, donde los mejillones se cultivan en abundancia en las costas atlánticas. Este plato representa la esencia de la cocina marinera francesa: simple, sabrosa y elegante, preparada con ingredientes frescos que resaltan el sabor natural del mar.
La versión bretona con mantequilla añade un toque cremoso y rico a la preparación tradicional. Los mejillones se cocinan al vapor en un caldo aromático de vino blanco, chalotas, ajo y hierbas, que luego se espesa con mantequilla fría para crear una salsa sedosa que envuelve cada mejillón. El resultado es un equilibrio perfecto entre la salinidad del mar y la riqueza de la mantequilla.
La textura de los mejillones debe ser tierna pero firme, nunca gomosa, y deben abrirse completamente durante la cocción, lo que indica su frescura. La salsa resultante es ligera pero sabrosa, con notas de vino blanco que complementan sin dominar el sabor principal de los mejillones. El perejil fresco añade un toque herbáceo y color que contrasta con el naranja vibrante de los mejillones.
Para la presentación, se recomienda servir los mejillones en una cazuela grande o en cuencos individuales profundos, con abundante salsa y acompañados de pan crujiente para mojar. El aspecto debe ser jugoso y apetitoso, con los mejillones bien distribuidos y el perejil espolvoreado por encima como toque final. Es importante servir inmediatamente después de cocinar para disfrutar de la temperatura perfecta y la textura ideal.
Este plato es ideal para una cena especial pero no complicada, que impresiona a los invitados con su sabor sofisticado y presentación atractiva. La combinación de sabores marinos con la riqueza de la mantequilla crea una experiencia gastronómica que transporta directamente a las costas de Bretaña.
Un consejo importante es no sobrecocinar los mejillones, ya que se endurecen rápidamente. Basta con cocinarlos hasta que se abran, lo que generalmente toma solo 5-7 minutos. La calidad de los ingredientes es fundamental: mejillones frescos, vino blanco seco de buena calidad y mantequilla de primera son la clave del éxito de este plato clásico.
Añade 100ml de nata líquida a la salsa junto con la mantequilla para una versión más cremosa.
Incorpora tomate picado y albahaca fresca en lugar de tomillo y laurel para un toque mediterráneo.
Guarda los mejillones cocidos en un recipiente hermético en el refrigerador. Consume dentro de las 24 horas. No se recomienda congelar ya que los mejillones se vuelven gomosos.
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