Mejillones al vino blanco con un toque parisino de hierbas frescas

Los Moules Marinières son un clásico de la cocina francesa que evoca los aromas del mar y las brumas de la costa atlántica. Este plato, originario de las regiones costeras de Francia, ha sido adoptado y refinado por los chefs parisinos, quienes le añadieron un toque sofisticado con hierbas frescas y un caldo aromático que realza el sabor natural de los mejillones.
La versión parisina que presentamos aquí combina la tradición marinera con la elegancia de la capital francesa. Los mejillones se cocinan al vapor en un caldo de vino blanco, chalotas, ajo y un bouquet garni que incluye perejil, tomillo y laurel. El resultado es un plato que celebra la simplicidad de los ingredientes de calidad, donde el sabor del mar se fusiona armoniosamente con los aromas herbáceos.
La textura de los mejillones debe ser tierna pero firme, nunca gomosa, y el caldo resultante es una deliciosa sopa que se puede disfrutar con pan crujiente para mojar. Cada mejillón debe abrirse completamente durante la cocción, revelando su carne jugosa y aromática que se impregna de los sabores del vino y las hierbas.
Para la presentación, se recomienda servir los mejillones en una cazuela grande o en cuencos individuales profundos, con el caldo aromático cubriéndolos generosamente. Espolvorear perejil fresco picado justo antes de servir añade un toque de color y frescura. Acompañar con pan baguette tostado es esencial para disfrutar de cada gota del delicioso caldo.
Este plato es perfecto para una cena informal pero elegante, donde la simplicidad de la preparación contrasta con la sofisticación de los sabores. La clave está en utilizar mejillones muy frescos y un vino blanco de buena calidad, ya que su sabor será fundamental en el caldo final.
Las variaciones pueden incluir añadir un poco de nata fresca al final para una versión más cremosa, o incorporar azafrán para dar un toque mediterráneo. Sin embargo, la versión clásica parisina prefiere mantener la pureza de los sabores, permitiendo que el mar y las hierbas sean los protagonistas absolutos.
Añade 100 ml de nata líquida al caldo junto con la mantequilla fría para una versión más cremosa y suave.
Infusiona una pizca de azafrán en el vino blanco antes de añadirlo a la cazuela para un toque mediterráneo y color dorado.
Sustituye el vino blanco por cerveza rubia para un sabor más terroso y menos ácido.
Guarda los mejillones cocidos en un recipiente hermético con el caldo. Consume dentro de las 24 horas. No se recomienda congelar ya que los mejillones se vuelven gomosos.
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