Un clásico de la cocina griega con capas de berenjena, carne y bechamel

La moussaka es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía griega, un verdadero tesoro culinario que combina sabores mediterráneos en una preparación de capas que recuerda a las tradiciones familiares y las reuniones festivas. Este plato tiene sus raíces en la cocina otomana, pero los griegos lo han perfeccionado a lo largo de siglos, creando una versión que hoy se considera la más auténtica y deliciosa.
La moussaka tradicional se caracteriza por sus tres capas principales: una base de berenjenas asadas, un relleno de carne de cordero o ternera sazonada con especias mediterráneas, y una cobertura cremosa de salsa bechamel que se hornea hasta dorarse. Cada bocado ofrece una combinación perfecta de texturas: la suavidad de la berenjena, la jugosidad de la carne y la cremosidad de la bechamel.
El sabor es profundamente mediterráneo, con notas de canela y nuez moscada que dan calidez, el tomate que aporta acidez, y el queso que añade un toque salado y cremoso. Las berenjenas, previamente saladas y escurridas, pierden su amargor natural y absorben todos los sabores del guiso de carne.
Para la presentación, se recomienda servir la moussaka en porciones cuadradas o rectangulares, mostrando claramente las distintas capas. Es ideal acompañarla con una ensalada griega fresca para contrastar con la riqueza del plato. Debe servirse caliente, recién salida del horno, aunque muchos afirman que sabe aún mejor al día siguiente cuando los sabores se han integrado completamente.
Este plato requiere cierta paciencia en su preparación, pero el resultado vale cada minuto invertido. Es perfecto para ocasiones especiales o para impresionar a invitados, ya que su aspecto es tan impresionante como su sabor. La moussaka representa la esencia de la hospitalidad griega: generosa, sabrosa y hecha con amor.
Un consejo importante es dejar reposar la moussaka unos 15-20 minutos después de hornearla, lo que permitirá que las capas se asienten y sea más fácil cortar porciones limpias. La bechamel debe cubrir completamente la carne para evitar que se seque durante el horneado, creando ese característico dorado perfecto que corona este magnífico plato.
Sustituye la carne por una mezcla de lentejas cocidas, champiñones picados y berenjenas adicionales. Añade espinacas para más color y nutrientes.
Añade una capa de patatas cocidas en rodajas finas entre las capas de berenjena para una versión más sustanciosa.
Usa carne de ternera picada en lugar de cordero para un sabor más suave que agrade a todos los paladares.
Dejar enfriar completamente, cubrir con film transparente y refrigerar. Calentar en horno a 160°C durante 20-25 minutos o en microondas.