Bollitos de yuca rellenos de queso, fritos hasta dorar

Si alguna vez te quedó regular, seguramente fue por no escurrir bien la yuca cocida. Si queda húmeda, la masa será pegajosa e imposible de manejar. Tritúrala cuando aún esté caliente para que quede un puré fino y sin grumos, y añade el huevo y la mantequilla justo después. Mi consejo es que la masa debe quedar suave y maleable, pero no se te pegue a las manos. Si está demasiado blanda, espolvorea un poco de harina de yuca o maicena, pero con moderación.
El punto clave al formar las bolitas es sellar bien el queso dentro. Usa porciones de masa del tamaño de una pelota de golf, aplánalas un poco en la palma y coloca un buen cubo de queso fresco o mozzarella. Cierra con cuidado, haciendo una bola perfecta y asegurándote de que no queden grietas. Si el queso se escapa durante la fritura, es porque no lo cubriste por completo.
La temperatura del aceite es lo que más suele fallar. Debe estar a unos 180°C. Si no tienes termómetro, prueba con un trocito de masa: debe burbujear y subir a la superficie sin quemarse al instante. Fríe en lotes, sin amontonar, para que el aceite no baje de temperatura. El tiempo de fritura es de 4 a 5 minutos, dándoles la vuelta para que se doren por igual. Si el aceite está muy frío, quedarán grasientos; si está muy caliente, se dorarán por fuera pero la masa interior quedará cruda.
Sírvelos de inmediato sobre papel absorbente. Su encanto está en el contraste entre el exterior crujiente y el interior cremoso, que se pierde si se enfrían. Si quieres prepararlos con antelación, forma las bolitas y congélalas en una bandepa. Luego puedes freírlas directamente desde el congelador, añadiendo un minuto más a la fritura. Para acompañar, una salsa picante de ají, tomate y cebolla con un toque de limón corta muy bien la untuosidad.
Sustituye el relleno de queso por un picadillo de carne molida sazonada con cebolla, ajo, comino y pimentón.
Agrega 2 cucharadas de azúcar a la masa y rellena con queso crema mezclado con mermelada de guayaba o arequipe.
En lugar de freír, pincela los muchines con aceite y hornéalos a 200°C durante 20-25 minutos hasta dorar.
Guarda los muchines cocidos en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, colócalos en el horno a 180°C durante 10 minutos o en el microondas por 1-2 minutos. No se recomienda congelar después de freír.
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23 de febrero de 2026
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