Jugosos muslos de pollo marinados en salsa barbacoa casera y cocinados a la perfección

Los muslos de pollo a la barbacoa son un clásico de la cocina americana que ha conquistado paladares en todo el mundo. Este plato combina la jugosidad natural de la carne oscura del pollo con el sabor ahumado y ligeramente dulce de una salsa barbacoa casera. La textura resulta en una piel crujiente por fuera y una carne tierna y suculenta por dentro, que se desprende fácilmente del hueso.
La historia de este plato se remonta a las tradiciones culinarias del sur de Estados Unidos, donde la barbacoa es más que una técnica de cocción: es una forma de vida. Originalmente, las comunidades utilizaban cortes económicos como los muslos de pollo, que al cocinarse lentamente sobre brasas desarrollaban sabores profundos y complejos. Hoy en día, esta receta mantiene ese espíritu rústico pero se ha adaptado a cocinas modernas.
El sabor característico proviene de la combinación equilibrada entre lo dulce, lo ácido y lo ahumado. La salsa barbacoa casera, con su base de kétchup, vinagre, miel y especias, carameliza sobre la piel del pollo creando una capa glaseada irresistible. El humo de la cocción a la barbacoa impregna la carne con notas terrosas que complementan perfectamente la dulzura de la salsa.
Para la presentación, se recomienda servir los muslos sobre una tabla de madera rústica o un plato amplio, acompañados de guarniciones clásicas como ensalada de col, maíz a la parrilla o puré de patatas. Decorar con ramitas de perejil fresco y unas rodajas de limón no solo añade color sino que también ofrece la posibilidad de un toque cítrico adicional. La jugosidad del pollo debe ser evidente al cortarlo, con la salsa brillante cubriendo uniformemente cada pieza.
Un consejo importante es permitir que el pollo repose unos minutos después de la cocción para que los jugos se redistribuyan por toda la carne. Esto garantiza que cada bocado sea igualmente jugoso y sabroso. La piel debe quedar lo suficientemente crujiente como para ofrecer un contraste textural con la carne tierna del interior.
Esta receta es perfecta para reuniones familiares, celebraciones informales o simplemente para disfrutar de una comida reconfortante los fines de semana. Su versatilidad permite adaptar el nivel de picante o dulzor según las preferencias personales, haciendo de este plato un favorito que puede personalizarse para satisfacer a todos los comensales.
Añadir 1-2 cucharaditas de salsa picante o chiles frescos picados a la salsa barbacoa
Cocinar en horno precalentado a 200°C durante 35-40 minutos, cepillando con salsa cada 10 minutos
Guardar en un recipiente hermético una vez que se haya enfriado completamente. Recalentar en horno a 180°C durante 10-15 minutos o en microondas cubierto
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