Berenjenas japonesas glaseadas con miso dulce

El Nasu Dengaku es un plato tradicional japonés que combina la suavidad de la berenjena con la riqueza umami de la pasta de miso. Originario de la región de Kansai, este plato se sirve comúnmente en restaurantes especializados y en ocasiones festivas. La berenjena se cocina hasta alcanzar una textura cremosa y tierna que contrasta maravillosamente con la capa crujiente del glaseado de miso.
La salsa de miso dulce, conocida como dengaku, es el corazón de este plato. Se prepara con pasta de miso blanco, mirin, sake y azúcar, creando un equilibrio perfecto entre lo salado y lo dulce. Al hornearse, esta salsa forma una costra dorada y ligeramente caramelizada que envuelve la berenjena, ofreciendo una experiencia sensorial única en cada bocado.
La presentación tradicional del Nasu Dengaku es sencilla pero elegante. Se sirve cortado en rodajas diagonales que muestran el interior cremoso de la berenjena, decorado con semillas de sésamo tostadas y cebollino fresco picado. Este plato no solo es visualmente atractivo, sino que también representa la filosofía culinaria japonesa de respetar los ingredientes naturales.
Para obtener los mejores resultados, es fundamental elegir berenjenas frescas y firmes, preferiblemente de la variedad japonesa que tiene menos semillas y una textura más suave. El proceso de salado previo ayuda a eliminar el amargor característico y permite que la berenjena absorba mejor los sabores de la salsa durante la cocción.
Este plato es versátil y se puede adaptar a diferentes ocasiones, desde una cena íntima hasta una reunión familiar. Su combinación de sabores complejos y su presentación cuidada lo convierten en una excelente opción para impresionar a los invitados mientras se disfruta de la auténtica cocina japonesa en casa.
Añadir cubos de tofu firme dorado junto a las berenjenas para aumentar el contenido proteico del plato.
Agregar 1/2 cucharadita de pasta de chile coreano (gochujang) a la salsa para un toque picante.
Guardar en un recipiente hermético. Calentar en el horno a 180°C durante 10 minutos para recuperar la textura crujiente.