Una crema horneada suave y sedosa, perfecta para acompañar postres y platos dulces

La nata al horno sin gluten es una deliciosa preparación que combina la suavidad de la crema con la textura sedosa que se obtiene al hornearla lentamente. Esta receta tiene sus raíces en la tradición francesa de las cremas horneadas, pero adaptada para quienes siguen una dieta libre de gluten. El resultado es una crema delicada que se deshace en la boca con un sabor lácteo y ligeramente dulce.
La textura de esta nata al horno es excepcionalmente suave y cremosa, con una consistencia que recuerda al flan pero más ligera. El proceso de horneado a baño maría permite que la crema se cocine de manera uniforme sin cuajarse demasiado, logrando esa textura sedosa característica. El sabor es delicadamente dulce, con notas de vainilla que complementan perfectamente la riqueza de la nata.
Esta preparación es versátil y puede servirse de múltiples formas. Se puede presentar en pequeños moldes individuales, decorada con frutos rojos frescos o una ligera salsa de caramelo. También funciona como base para postres más elaborados, siendo el acompañamiento perfecto para tartas de frutas o bizcochos sin gluten. La presentación en recipientes de cerámica blanca resalta su color cremoso y textura uniforme.
El secreto para una nata al horno perfecta está en el control de la temperatura y el tiempo de cocción. Es fundamental no sobrehornearla para evitar que se formen burbujas o que la textura se vuelva granulosa. El baño maría debe estar caliente pero no hirviendo al momento de introducir los moldes en el horno.
Esta receta es ideal para quienes buscan un postre elegante pero sencillo de preparar, o para aquellos que necesitan opciones libres de gluten sin sacrificar sabor ni textura. La ausencia de harinas o espesantes con gluten hace que la crema dependa únicamente de la cocción lenta para lograr su consistencia característica.
Para una experiencia completa, se recomienda servir la nata al horno fría, después de haberla dejado reposar en el refrigerador durante al menos 4 horas. Esto permite que los sabores se integren y la textura se asiente, logrando esa cremosidad perfecta que hace de este postre una verdadera delicia.
Añadir 2 cucharadas de café instantáneo disuelto en 1 cucharada de agua caliente a la mezcla de nata antes de hornear.
Derretir 100g de chocolate negro sin gluten y mezclar con una parte de la nata caliente antes de incorporar al resto de ingredientes.
Sustituir la nata por crema de coco, la leche por leche de almendras y las yemas por 3 cucharadas de maicena disuelta en un poco de leche vegetal.
Conservar en el refrigerador cubiertos con film transparente. Consumir dentro de los 3 días.
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