Una salsa cremosa y ligera para pasta y carne

Para ahorrar tiempo sin liarla, haz esto primero: pica el ajo, ralla el queso y ten todo medido. La cocción es rápida y no puedes distraerte.
El punto más delicado es el ajo. En la mantequilla derretida, sofríelo solo 1-2 minutos hasta que huela bien, pero sin que se dore. Si se quema, amarga toda la salsa.
Luego, reduce bien el vino blanco. Déjalo hervir a fuego medio-alto hasta que quede la mitad. Así se evapora el alcohol y queda solo el sabor. Después, baja el fuego y añade la nata para montar. Cocínala 5-7 minutos sin que hierva fuerte, solo burbujas suaves en los bordes.
Para espesar, el queso parmesano rallado es tu primera opción. Si quieres más cuerpo, usa la goma xantana: espolvoréala poco a poco batiendo para que no haga grumos. Añade la nuez moscada, sal y pimienta, prueba y ajusta.
Sírvela al momento, con el perejil fresco picado por encima. Si la guardas (aguanta 3 días en la nevera), recaliéntala a fuego muy bajo y remueve sin parar para que no se corte. Si queda muy espesa, alígerala con un chorrito de caldo.
Añadir 200g de champiñones laminados al sofrito de ajo y cocinar hasta que suelten su agua antes de agregar el vino.
Sustituir el perejil por una mezcla de hierbas provenzales secas (tomillo, romero, orégano) añadidas al final.
Incorporar una pizca de guindilla en escamas o una cucharadita de pasta de ají al sofrito de ajo para un toque picante.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar a fuego muy bajo removiendo constantemente. Si se separa, batir vigorosamente o añadir una cucharada de nata fría y remover.
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23 de febrero de 2026
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