Un postre cremoso y elegante con el toque tostado de las avellanas

Las natillas de avellana son una deliciosa reinterpretación del clásico postre español, donde la leche tradicional se sustituye por una crema de avellanas que aporta un sabor tostado y aromático único. Este postre combina la suavidad de las natillas con el carácter intenso de los frutos secos, creando una experiencia dulce que sorprende al paladar con cada cucharada.
Originarias de la tradición repostera europea, las natillas han evolucionado a lo largo de los siglos, adaptándose a los ingredientes locales y las preferencias regionales. La versión con avellanas encuentra su inspiración en las regiones mediterráneas donde este fruto seco es especialmente apreciado, como en Cataluña e Italia, donde se utiliza frecuentemente en postres y dulces tradicionales.
La textura de estas natillas es excepcionalmente cremosa y sedosa, con una consistencia que se deshace suavemente en la boca. El proceso de cocción en el Thermomix garantiza una homogeneidad perfecta, evitando grumos y asegurando que la mezcla de huevos, azúcar y crema de avellanas se integre de manera uniforme. El resultado es un postre que parece haber sido preparado por un chef profesional.
En cuanto al sabor, las avellanas tostadas aportan notas profundas y terrosas que contrastan maravillosamente con la dulzura del azúcar y la riqueza de la yema de huevo. El toque de vainilla realza todos los aromas, creando un perfil gustativo complejo pero equilibrado, donde ningún elemento domina sobre los demás.
Para la presentación, se recomienda servir las natillas en copas o vasitos individuales, decoradas con avellanas picadas tostadas y unas hojas de menta fresca. La combinación de colores entre el beige cremoso de las natillas, el marrón tostado de las avellanas y el verde vibrante de la menta crea una composición visualmente atractiva que anticipa la exquisitez del contenido.
Este postre es perfecto para ocasiones especiales pero lo suficientemente sencillo para preparar en el día a día. Su versatilidad permite servirlo tanto en una cena formal como en un almuerzo familiar, y su sabor sofisticado impresiona a los comensales más exigentes sin requerir técnicas complicadas de repostería.
Añade 50g de chocolate negro fundido a la mezcla de natillas para crear una versión con sabor a chocolate.
Sustituye la leche y nata por bebida de avellanas, las yemas de huevo por maicena (2 cucharadas) y utiliza agar-agar como espesante.
Sirve las natillas sobre una base de caramelo salado y decora con flor de sal.
Conservar en la nevera en recipientes herméticos o cubiertos con film transparente. No congelar, ya que la textura se alteraría.
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