Corte premium de carne con costra dorada y jugoso interior

El ojo de bife es uno de los cortes más apreciados de la carne vacuna, conocido por su marmoleado perfecto y sabor intenso. Originario de la tradición parrillera argentina, este corte se caracteriza por su forma redondeada que recuerda a un ojo, de ahí su nombre. Se extrae del lomo alto del animal, específicamente de la sección del solomillo, lo que le confiere una textura tierna y jugosa que se derrite en el paladar.
Cuando se cocina correctamente, el ojo de bife desarrolla una costra dorada y crujiente por fuera mientras mantiene un interior rosado y jugoso. El marmoleado natural de la grasa se derrite durante la cocción, impregnando cada fibra de carne con un sabor profundo y mantecoso. La clave está en respetar los tiempos de reposo, que permiten que los jugos se redistribuyan uniformemente por toda la pieza.
Para preparar un ojo de bife perfecto, es fundamental comenzar con carne a temperatura ambiente y secarla bien antes de sazonarla. La parrilla debe estar muy caliente para sellar rápidamente la superficie y crear esa costra característica que retiene los jugos internos. El grosor del corte determinará el tiempo de cocción, pero generalmente se recomienda cocinarlo a fuego alto por ambos lados y luego terminar a fuego más suave.
La presentación tradicional argentina incluye rodajas finas dispuestas en ángulo sobre la tabla, acompañadas de chimichurri fresco y sal gruesa. También se puede servir entero sobre una tabla de madera, permitiendo que cada comensal corte su propio trozo al gusto. La carne debe reposar al menos 5-10 minutos antes de cortarla, tiempo durante el cual se puede aprovechar para preparar las guarniciones.
Este plato es ideal para ocasiones especiales donde se busca impresionar con sabores auténticos y una presentación impactante. La combinación de texturas -la costra crujiente exterior con el interior tierno- crea una experiencia gastronómica memorable. Se recomienda acompañarlo con vinos tintos de cuerpo medio a completo que complementen la intensidad de la carne.
Para quienes prefieren variaciones, el ojo de bife admite múltiples preparaciones: desde la clásica parrilla hasta plancha de hierro fundido o incluso horno con terminación a la parrilla. Cada método aporta matices diferentes, pero siempre manteniendo la esencia de este noble corte que celebra la calidad de la carne por encima de todo.
Cocina la carne en horno precalentado a 180°C durante 15-20 minutos, luego termínala en parrilla muy caliente por 1-2 minutos por lado para crear la costra.
Prepara una reducción con vino tinto, chalotas y caldo de carne para acompañar en lugar del chimichurri tradicional.
Marina la carne durante 2-4 horas en aceite de oliva, ajo, romero y pimienta antes de cocinar para intensificar los sabores.
Guarda la carne cocida en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, coloca en una sartén a fuego medio-bajo con un poco de aceite o caldo para evitar que se seque.