Un entrante sofisticado que combina el sabor del mar con la frescura frutal

Esta receta fusiona la elegancia de las ostras frescas con la frescura vibrante de la manzana verde y el aroma herbal del eneldo. El contraste entre la textura suave y salada de la ostra y el granizado frutal crea una experiencia sensorial única que sorprende al paladar.
Las ostras, consideradas un manjar del mar desde la antigüedad, se presentan aquí de forma innovadora. El granizado de manzana verde aporta una acidez refrescante que corta la intensidad marina, mientras que el eneldo añade notas anisadas que complementan perfectamente ambos elementos. Esta combinación es especialmente popular en la cocina de vanguardia donde se busca equilibrar sabores opuestos.
La textura juega un papel fundamental en este plato: la ostra cruda mantiene su consistencia gelatinosa característica, mientras que el granizado se derrite lentamente en la boca, liberando su frescura frutal. El eneldo fresco, finamente picado, añade un toque crujiente y aromático que completa la experiencia.
Para la presentación, se recomienda servir las ostras sobre una cama de hielo picado para mantener su temperatura ideal. El granizado debe colocarse justo antes de servir para evitar que se derrita completamente. Unas gotas de aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal marina pueden añadirse como toque final.
Este plato es perfecto para comenzar una cena especial o como parte de un menú degustación. Su preparación requiere atención a los detalles pero el resultado vale la pena, ofreciendo una explosión de sabores que evoluciona con cada bocado.
El equilibrio entre lo salado y lo ácido, lo frío y lo fresco, lo marino y lo terrestre, convierte a este entrante en una verdadera obra maestra culinaria que deleitará a los comensales más exigentes.
Añadir pepino al granizado para una versión aún más refrescante
Incorporar una pizca de chile en polvo o unas gotas de salsa picante al granizado
Sustituir la manzana verde por pomelo rosa para un sabor más amargo y aromático
Las ostras deben consumirse el mismo día de su compra. El granizado puede conservarse en el congelador hasta por una semana en un recipiente hermético. No congelar las ostras abiertas.
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