Un desayuno sin prisa que se prepara de noche

El punto delicado de esta receta está en la proporción de líquidos. Si usas demasiada leche, los oats quedarán aguados; si usas poca, estarán secos y pastosos. La clave es la mezcla de leche entera y yogur griego, que junto a las semillas de chía crean la cremosidad perfecta al hidratarse durante al menos 8 horas.
Para que el mango no se oxide y pierda frescura, córtalo justo antes de montar los frascos. Si lo prefieres más dulce, puedes añadir un poco más de miel a la base de avena, pero con un mango bien maduro no suele hacer falta. Un truco: tuesta las avellanas aunque vengan ya tostadas del paquete. Unos minutos en una sartén seca potencia mucho su sabor y aporta ese contraste crujiente esencial.
Al montar las capas, no aprietes ni compactes la mezcla. Deja que los ingredientes se asienten solos para que los líquidos circulen bien. Si al día siguiente ves que está demasiado espeso, corrige añadiendo una cucharada de leche y remueve. Se conserva perfecto en la nevera hasta 3 días, así que puedes preparar varios a la vez.
Sustituye la leche por leche de coco y añade coco rallado tostado junto con las avellanas para un sabor más tropical.
Reemplaza el mango por una mezcla de frutos rojos (fresas, frambuesas, arándanos) y usa almendras en lugar de avellanas.
Añade una cucharada de proteína en polvo de vainilla a la mezcla de avena y usa leche alta en proteínas para un desayuno más saciante.
Conservar en frascos bien tapados en el refrigerador. No congelar, ya que la textura de la avena y el yogur se verían afectadas.
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23 de febrero de 2026
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