Un desayuno cremoso que se prepara de noche

Si quieres que siempre te salga bien, fija la proporción de líquidos. Si la mezcla queda muy líquida por la mañana, es que has echado demasiada leche o la avena no es de la calidad adecuada. Para que espese bien, las semillas de chía son clave, pero necesitan al menos 6 horas en la nevera para hacer su trabajo. Si tienes prisa, usa menos líquido.
Un error común es añadir todos los toppings desde el principio. La manzana sí va dentro para que suelte su jugo, pero las avellanas se añaden al servir para que no se reblandezcan. Si no tienes avellanas, usa cualquier fruto seco tostado que tengas a mano.
La textura final debe ser cremosa, como un pudding, no líquida. Si al abrir el bote ves que está demasiado espeso, remueve bien y añade un chorrito más de leche. Se conserva perfecto en la nevera 2-3 días, así que puedes preparar varios de una vez. Si lo pruebas y la avena aún está dura, es que no ha pasado suficiente tiempo; déjala unas horas más.
Sustituye la manzana por mango y piña, y las avellanas por coco rallado tostado.
Añade una cucharada de cacao en polvo sin azúcar a la base y decora con virutas de chocolate negro.
Usa puré de calabaza en lugar de parte del yogur y añade especias como nuez moscada y jengibre.
Conservar en frascos de vidrio bien cerrados en el refrigerador. Consumir preferiblemente en 3 días. No congelar.
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23 de febrero de 2026
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