Donas polacas rellenas de mermelada de ciruela

Los Paczki son donas tradicionales polacas que se consumen especialmente durante el Martes de Carnaval, justo antes del Miércoles de Ceniza. Estas delicias esponjosas tienen una rica historia que se remonta a la Edad Media, cuando se preparaban para utilizar todos los ingredientes ricos como huevos, azúcar y mantequilla antes del ayuno de Cuaresma. La palabra 'paczki' significa literalmente 'paquetes' o 'paquetitos', haciendo referencia a su característico relleno dulce.
La masa de los Paczki es particularmente rica y esponjosa gracias a la adición de yemas de huevo, leche y mantequilla, lo que les da una textura ligera pero sustanciosa. A diferencia de las donas comunes, los Paczki son más densos y tienen un sabor más profundo, con notas de vainilla y un toque de ron que realza su carácter festivo. La fritura en aceite caliente les otorga ese característico color dorado intenso y una corteza ligeramente crujiente que contrasta maravillosamente con el interior suave.
El relleno tradicional es de mermelada de ciruela, aunque existen muchas variaciones regionales. La mermelada debe ser espesa y no demasiado dulce, para equilibrar la riqueza de la masa. Una vez fritos, los Paczki se espolvorean generosamente con azúcar glas o se bañan en azúcar granulada, creando una capa dulce que se derrite en la boca con cada bocado.
Para la presentación, se recomienda servirlos en una bandeja amplia, espolvoreados con azúcar glas y decorados con algunos frutos rojos frescos como frambuesas o moras. La temperatura ideal es tibia, cuando la masa está en su punto máximo de esponjosidad y el relleno aún conserva su textura cremosa. Son perfectos para compartir en reuniones familiares o como postre especial en celebraciones.
Un buen Paczki debe tener una forma redondeada y uniforme, sin grietas en la superficie, y el relleno debe estar centrado para que cada bocado contenga tanto masa como mermelada. La clave del éxito está en la paciencia durante el leudado: la masa debe duplicar su volumen para garantizar esa textura aireada característica. También es importante mantener la temperatura del aceite constante para evitar que absorban demasiado aceite.
Estas donas polacas no son solo un postre, sino una experiencia cultural que conecta generaciones. Cada bocado transporta a las tradiciones festivas de Polonia, donde familias enteras se reúnen para prepararlas y disfrutarlas juntas. Son el epítome del comfort food invernal, perfectas para acompañar con una taza de chocolate caliente o café negro fuerte.
Sustituir la mermelada de ciruela por crema pastelera de vainilla casera para una versión más cremosa.
Añadir 2 cucharadas de cacao en polvo a la masa y rellenar con ganache de chocolate negro.
Reemplazar el ron por 1 cucharada de jugo de naranja natural para una versión sin alcohol.
Almacenar en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Consumir dentro de las 24 horas para mejor textura. No refrigerar porque la masa se endurece.