Pallares cremosos con salsa de ají amarillo, paso a paso

Si alguna vez te quedó regular, seguramente fue por no remojar los pallares secos el tiempo suficiente. Hazlo durante al menos 8 horas, así se cocinarán de forma pareja y quedarán tiernos, no harinosos. Para la salsa, el punto clave es quitar bien las venas y semillas del ají amarillo antes de saltearlo; eso controla el picor sin perder el sabor.
Al cocer los pallares, añade la sal solo en los últimos 10 minutos. Si lo haces antes, la piel se pondrá dura. La consistencia de la salsa es otro punto de atención: debe quedar cremosa, para cubrir bien, pero no pastosa. Si al licuar ves que está muy espesa, corrige añadiendo leche evaporada de a poco, nunca agua.
Escurre muy bien los pallares antes de mezclarlos con la salsa, para que no quede aguada. Si no encuentras queso fresco, puedes usar un queso blanco tipo Burgos bien escurrido. Este plato gana sabor si lo dejas reposar un rato antes de servir, así los sabores se integran. Si sobra, guárdalo en la nevera y consúmelo en un par de días; la salsa puede espesarse un poco, así que al recalentar añade un chorrito de leche.
Añade 300g de carne de res cortada en cubos pequeños y salteada con cebolla y ajo para una versión más sustanciosa.
Sustituye el queso fresco por tofu firme y la leche evaporada por leche de coco. Omite los huevos en la decoración.
Guarda los pallares y la salsa por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. Calienta los pallares antes de servir y añade la salsa fría o ligeramente tibia.
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23 de febrero de 2026
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