Panes planos tradicionales de Oriente Medio, esponjosos y versátiles

Los panes árabes, también conocidos como khubz o pita, son una tradición culinaria milenaria de Oriente Medio que se remonta a miles de años atrás. Estos panes planos han sido el sustento básico de muchas culturas mediterráneas y del Medio Oriente, evolucionando a través de los siglos pero manteniendo su esencia: una masa simple que se infla mágicamente en el horno creando ese característico bolsillo interior perfecto para rellenar.
La versión sin amasado que presentamos aquí es una adaptación moderna que respeta la tradición mientras simplifica el proceso. La técnica de fermentación prolongada desarrolla el gluten de forma natural, eliminando la necesidad del amasado intensivo tradicional. El resultado es un pan con una textura increíblemente esponjosa en el interior y una corteza suave y flexible que se dobla sin romperse.
El sabor de estos panes es ligeramente ácido y terroso, con notas sutiles de la levadura y la harina. La cocción a alta temperatura crea ese característico 'bolsillo' de vapor que los hace perfectos para rellenar con falafel, hummus, verduras asadas o carnes a la parrilla. La superficie se dora ligeramente pero mantiene su flexibilidad, ideal para envolver ingredientes sin desmoronarse.
Para la presentación, tradicionalmente se sirven calientes directamente del horno, apilados en una canasta cubierta con un paño para mantener su calor y humedad. Se pueden cortar por la mitad para crear bolsillos o servir enteros para que cada comensal los rompa con las manos, siguiendo la costumbre ancestral de compartir el pan como símbolo de hospitalidad y comunidad.
La belleza de esta receta reside en su versatilidad: se pueden hacer más finos para usar como base de pizzas árabes (manakish) o más gruesos para sandwiches sustanciosos. La masa también acepta variaciones con hierbas, especias o semillas según la región y la ocasión, manteniendo siempre su carácter auténtico y acogedor.
Añadir 2 cucharadas de za'atar o una mezcla de orégano, tomillo y sumac a la masa antes de la primera fermentación.
Sustituir 150g de harina blanca por harina integral para obtener más fibra y un sabor más intenso.
Mezclar 3 dientes de ajo picado finamente con el aceite de oliva antes de incorporarlo a la masa.
Dejar enfriar completamente antes de almacenar. Para recalentar, colocar en horno precalentado a 180°C durante 3-4 minutos o tostar ligeramente.
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