Un pan saludable y aromático con notas herbáceas y crujiente de semillas

Este pan de harina de avena con albahaca y pipas de calabaza es una deliciosa fusión entre lo saludable y lo gourmet. La harina de avena aporta una textura suave y ligeramente húmeda, mientras que la albahaca fresca infunde un aroma herbal que recuerda a la cocina mediterránea. Las pipas de calabaza añaden un contraste crujiente y un sabor a nuez que complementa perfectamente la suavidad de la avena.
Originario de la tradición panadera española moderna, este pan representa la evolución hacia opciones más nutritivas sin sacrificar sabor. La combinación de harina de avena con trigo garantiza una miga esponjosa y una corteza dorada perfecta. Es ideal para quienes buscan alternativas al pan blanco tradicional, ofreciendo mayor contenido de fibra y proteínas vegetales.
La textura es notablemente diferente a la del pan convencional: más densa pero no pesada, con una miga que mantiene bien la humedad. La albahaca se integra armoniosamente, sin dominar, creando sutiles notas verdes que se revelan con cada bocado. Las pipas de calabaza aportan sorpresas crujientes que contrastan con la suavidad general.
Para la presentación, se recomienda cortar rebanadas generosas y servirlo ligeramente tostado. La corteza dorada con las semillas visibles crea un aspecto rústico y apetitoso. Puede acompañarse con aceite de oliva virgen extra, aguacate o quesos suaves como el de cabra o el fresco.
Este pan es especialmente versátil: funciona excelentemente para tostadas matutinas, como base para sándwiches gourmet o simplemente acompañado de una sopa caliente. Su perfil de sabores lo hace compatible tanto con ingredientes dulces como mermeladas, como con salados como embutidos o vegetales asados.
Un consejo importante es dejar que el pan se enfríe completamente antes de cortarlo, esto permite que la miga se asiente y evita que se desmorone. La albahaca fresca es clave para el aroma, pero si no se dispone de ella, se puede utilizar albahaca seca reduciendo la cantidad a la mitad.
Añadir 100g de queso cheddar rallado y 50g de nueces picadas a la masa
Sustituir la miel por sirope de agave y usar levadura nutricional para sabor
Añadir 2 cucharadas de miel a los líquidos y omitir la albahaca
Conservar a temperatura ambiente en bolsa de tela para mantener la corteza crujiente. Para congelar, cortar en rebanadas y congelar en bolsas herméticas hasta 3 meses.
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