Un pan artesanal, nutritivo y aromático perfecto para el desayuno o la merienda

Este pan de espelta con romero y pipas de calabaza es una deliciosa alternativa a los panes tradicionales de trigo. La harina de espelta, un cereal ancestral con un sabor ligeramente dulce y a nuez, aporta una textura más ligera y digerible que el trigo común. El romero fresco añade un toque aromático y mediterráneo que se combina perfectamente con el crujiente de las pipas de calabaza.
La espelta es un cereal que se remonta a la antigüedad, cultivado desde hace más de 7.000 años en la región mediterránea. A diferencia del trigo moderno, la espelta conserva su cáscara durante la trilla, lo que ayuda a proteger sus nutrientes. Este pan recupera esa tradición ancestral combinándola con ingredientes modernos como las pipas de calabaza, ricas en zinc y magnesio.
La textura de este pan es esponjosa en el interior con una corteza crujiente y dorada. Las pipas de calabaza aportan un contraste de textura interesante, mientras que el romero impregna toda la masa con su aroma herbal. Es un pan que se disfruta mejor recién horneado, cuando su corteza está en su punto máximo de crujiente.
Para la presentación, se recomienda servir el pan en rebanadas gruesas, idealmente acompañado de aceite de oliva virgen extra y un poco de sal marina. También queda excelente con mantequilla o quesos cremosos. El aroma a romero que desprende al cortarlo es simplemente irresistible.
Este pan es perfecto para quienes buscan alternativas más nutritivas al pan blanco tradicional. La espelta contiene más proteínas y minerales que el trigo común, y su sabor único lo convierte en una experiencia gastronómica por sí misma. Es ideal para desayunos saludables o meriendas energéticas.
Para obtener los mejores resultados, es fundamental respetar los tiempos de fermentación. La masa debe doblar su volumen durante el levado, lo que puede variar según la temperatura ambiente. Un horno bien precalentado y vapor durante los primeros minutos de horneado garantizarán una corteza perfectamente dorada y crujiente.
Añadir 80g de aceitunas negras deshuesadas y picadas junto con 50g de tomates secos hidratados y picados en lugar de las pipas de calabaza.
Sustituir la miel por 1 cucharada de sirope de agave o azúcar moreno disuelto en el agua.
Usar 250g de harina de espelta integral y 250g de harina de centeno integral para un sabor más terroso y complejo.
Guardar en una bolsa de papel o panera a temperatura ambiente. Para mayor duración, envolver en papel de aluminio y congelar porciones individuales. Descongelar a temperatura ambiente o tostar ligeramente.
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