Un pan artesanal saludable con aromas mediterráneos

Este pan de harina integral con romero y sésamo es una deliciosa opción para quienes buscan incorporar más fibra y nutrientes en su dieta sin sacrificar sabor. La combinación de la harina integral aporta un sabor ligeramente tostado y una textura más densa y satisfactoria que los panes blancos tradicionales, mientras que el romero fresco añade un aroma herbal que evoca los paisajes mediterráneos.
El proceso de elaboración de este pan requiere paciencia y cuidado, especialmente durante las fases de fermentación. La masa debe reposar adecuadamente para desarrollar los sabores complejos y lograr una miga esponjosa pero consistente. El sésamo tostado en la superficie no solo aporta un toque visual atractivo, sino también un sabor a nuez que complementa perfectamente el romero y la harina integral.
La textura de este pan es firme pero tierna, con una corteza crujiente que se forma gracias al vapor durante el horneado. La miga presenta pequeños alveolos irregulares característicos de los panes artesanales, y el aroma que desprende al cortarlo es simplemente irresistible. Es perfecto para acompañar platos de pasta, sopas o simplemente untado con un buen aceite de oliva virgen extra.
Para la presentación, recomiendo servir el pan en rebanadas gruesas que permitan apreciar la belleza de la miga. Puede acompañarse con mantequilla salada, aceite de oliva con hierbas o patés vegetales. El contraste entre la corteza dorada cubierta de sésamo y el interior más claro crea un efecto visual muy atractivo en la mesa.
Este pan es ideal para desayunos especiales, brunch dominical o como acompañamiento en cenas informales con amigos. Su versatilidad lo convierte en un básico de la despensa que puede adaptarse a múltiples ocasiones. Además, al ser integral, proporciona una sensación de saciedad más prolongada que los panes refinados.
Un consejo importante es utilizar romero fresco en lugar de seco, ya que libera más aromas durante el horneado. También se puede experimentar con otras semillas como linaza o chía para variar las texturas y nutrientes. Este pan se conserva bien durante varios días si se guarda en un lugar fresco y seco, preferiblemente en una bolsa de tela.
Añadir 50g de mezcla de semillas (linaza, girasol, calabaza) a la masa junto con el romero
Incorporar 100g de aceitunas negras deshuesadas y picadas durante el amasado
Sustituir la miel por sirope de agave o azúcar moreno en la misma cantidad
Guardar en una bolsa de tela o papel a temperatura ambiente. No refrigerar, ya que el frío acelera el endurecimiento. Para recalentar, envolver en papel de aluminio y calentar 10 minutos en horno a 180°C.
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