Un pan casero esponjoso con crujiente corteza y semillas tostadas

Este pan de molde horneado en olla es una técnica tradicional que ha resurgido en los últimos años gracias a los panaderos caseros. La cocción en olla cerrada crea un ambiente húmedo que permite que la masa se expanda completamente antes de formar la corteza, resultando en un pan increíblemente esponjoso con miga uniforme y alveolos perfectos. Las pipas de girasol añaden un toque crujiente y un sabor a nuez que complementa perfectamente la suavidad del pan.
La textura de este pan es verdaderamente excepcional: una corteza crujiente pero no dura, que cede fácilmente al tacto, y una miga tierna y húmeda que se mantiene fresca durante varios días. Las semillas de girasol tostadas proporcionan pequeños puntos de contraste crujiente que sorprenden agradablemente en cada bocado, además de aportar nutrientes valiosos como vitamina E y ácidos grasos saludables.
El proceso de fermentación lenta es clave para desarrollar sabores complejos en la masa. Durante las largas horas de reposo, las levaduras y bacterias naturales trabajan en armonía, produciendo compuestos aromáticos que transforman los simples ingredientes en un pan con carácter y profundidad de sabor. El resultado final tiene notas ligeramente ácidas, un fondo dulce natural del trigo y el distintivo aroma tostado de las semillas.
Para presentar este pan, recomiendo cortarlo en rebanadas gruesas que muestren la hermosa estructura de la miga y la distribución de las semillas. Puede servirse simplemente con mantequilla de buena calidad o utilizarse para preparar sándwiches gourmet. La corteza dorada y las semillas visibles en la superficie crean una apariencia rústica y apetitosa que invita a probarlo inmediatamente.
Este método de horneado en olla es particularmente adecuado para hornos domésticos, ya que simula las condiciones de un horno profesional con vapor. La olla retiene la humedad que se libera de la masa durante los primeros minutos de cocción, permitiendo que el pan alcance su máximo volumen antes de que se forme la corteza. Esta técnica garantiza resultados consistentes incluso para panaderos principiantes.
El pan es versátil y se adapta a múltiples ocasiones: desde el desayuno familiar hasta cenas especiales. Su sabor neutro pero interesante lo hace compatible con una amplia variedad de acompañamientos, desde quesos curados hasta mermeladas caseras. Además, el proceso de elaboración, aunque requiere tiempo, es relativamente sencillo y muy satisfactorio para quienes disfrutan de la panadería artesanal.
Sustituir 100g de harina de trigo por una mezcla de harinas integrales y añadir semillas variadas (sésamo, lino, chía)
Incorporar 100g de aceitunas negras deshuesadas y picadas junto con las pipas de girasol
Guardar a temperatura ambiente en una bolsa de tela o papel para mantener la corteza crujiente. No refrigerar, ya que el frío acelera el envejecimiento del pan.
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